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Pausa para una tacita de café

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15 de junio de 2021 - 03:00 a. m.
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Colombia se ha distinguido por más de un siglo como un país cafetero y gracias a este grano su economía pudo desarrollarse, como siempre, en medio de la violencia y la crisis socioeconómica, de características casi endémicas. Hoy no es la excepción, pero también es cierto que estas se han profundizado tras la terquedad de volver trizas el Acuerdo de Paz. Por eso resulta placentero que en el departamento de Nariño, región particularmente golpeada por múltiples situaciones dolorosas, haya surgido de manera creativa el cultivo del café en una zona no tradicional por el clima y las condiciones topográficas, más afines a la zona andina.

El proyecto El Obraje Specialty Coffees —liderado por Pablo Andrés Guerrero Pérez y situado en la hacienda El Obraje, en Tangua, a una altura sobre el nivel del mar de 2.000 a 2.300 metros, a 20 minutos de Pasto— es una muestra de tenacidad, sacrificio y emprendimiento familiar con un resultado de altísima calidad y, lo más importante, para cultivar y cosechar todo el año. Esta iniciativa lleva más de diez años, hasta que pudieron comprobar que el café sembrado en tierras casi frías tiene un desarrollo lento, crece menos, sus maticas son pequeñas, a tal punto que para su cosecha los recolectores deben sentarse, con una interesante novedad en la medida que los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche (de 30 °C a 8 °C) le dan unas características particulares que han hecho que este producto sea muy especial.

El proyecto se postuló para el concurso Taza de la Excelencia a través de una de las bodegas acopiadoras autorizadas. Pasar el primer filtro de calidad le permitió ganar el primer lugar luego de una selección realizada por jurados nacionales y pasar la ronda final con 15 jurados internacionales, que son quienes definen los puntajes de los cafés ganadores. Además del correspondiente diploma de acreditación, los 23 mejores lotes participan en una subasta internacional con la posibilidad de una plataforma para facilitar la consecución de clientes internacionales.

El arquitecto Pablo Andrés Guerrero Pérez, quien hace un tiempo aspiró a la Alcaldía de nuestra ciudad y cuya derrota fue lamentada por amplios sectores, en buena hora decidió dedicarse simultáneamente a su profesión y a la iniciativa privada del desarrollo de técnicas de producción de cafés especiales. Constituye un gran ejemplo para inversores de la región y de otros lugares del país en la búsqueda de alternativas económicas. Tangua fue un gran productor de cebada y trigo por su clima y topografía hasta que las importaciones acabaron con esa vocación agrícola. Hoy tiene la perspectiva de convertirse en región cafetera y abre posibilidades a otros municipios con esas características. Orgullo de patria chica.

Ana María Córdoba Barahona, Pasto.

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juan(9371)16 de junio de 2021 - 12:04 a. m.
Qué maravilla señora Barahona, felicitaciones.
Atenas(06773)15 de junio de 2021 - 11:53 a. m.
Estas miradas virginales d quien ve con tanto candor como ignorancia el asunto tan bien maquillado por la Federecafe, eso de los cafés especiales, es d veras iluminante. Q' vayan a la zona cafetera central pa q' conozcan cuánto hay de cuento y cómo contra la pared nos dimos quienes primero nos comimos ese chiste. Ojalá la Barahona no sea tan virginal en otras cuestiones.
  • Jaime(22728)15 de junio de 2021 - 06:29 p. m.
    Gustavo Ernesto, tiene usted toda la razón. Ese tal Atenas ¡que atrevimiento! es un individuo carente de ideas y de argumentos. Insidioso que pretende ser ingenioso. ¿Habrá alguien que enseñe a ese anónimo cobarde a respetar?
  • Gustavo(54504)15 de junio de 2021 - 05:19 p. m.
    Anhela que sea tan virginal como la que lo trajo a ud a este mundo a dar lora y estorbar. Respete la dignidad de la señora Barahona quien con todo derecho expone su experiencia , la que no tiene ud porque la envidia se lo carcome, igual que el odio que vomita en cada comentario .
Lorenzo(2045)15 de junio de 2021 - 04:50 a. m.
¡Qué maravilla, señora Barahona! Por fuera de toda elucubración romántica o nacionalismo transnochado, sigo creyendo que el Café -no solo por esta antigua tradición superior a siglo y medio- salvará a Colombia. Es este jardín hermoso que debemos honrar -privilegio por Dios concedido al pueblo colombiano- escenario natural de una sabiduría agrícola que envidian el resto de mortales del mundo.
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