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En una ocasión, conocí la historia de una adolescente que siempre había sido una persona fuerte, independiente y decidida. Siempre había sabido lo que quería y se había esforzado por conseguirlo. Pero un día las cosas cambiaron. Su trabajo le exigía más de lo que ella podía dar, lo que la llevó a sentirse agotada y estresada todo el tiempo. Comenzó a tener problemas para dormir, pesadillas y ataques de pánico. En lugar de pedir ayuda, decidió ocultarlo y seguir adelante, creyendo que era lo mejor.
Con el tiempo, las emociones negativas se hicieron cada vez más fuertes y se sintió atrapada en un estado emocional que no podía controlar. No podía concentrarse en su trabajo, no podía disfrutar de su tiempo libre y su vida estaba en un constante estado de desorden.
Esta situación es lo que se conoce como “secuestro de la amígdala”, un término acuñado por el psicólogo Daniel Goleman para describir el estado en el que una persona se siente atrapada en una emoción negativa y es incapaz de manejarla de manera efectiva. Esta situación puede tener graves consecuencias para la salud mental y el bienestar de una persona.
Por eso, si nos sentimos atrapados en una emoción negativa y queremos recuperar la libertad emocional, es importante comprender profundamente las emociones y cómo afectan nuestro cuerpo y nuestra mente.
Según Goleman, el primer paso para liberarse del secuestro emocional es reconocer que estamos atrapados en una emoción negativa. Este reconocimiento nos ayudará a darnos cuenta de que estamos siendo controlados por la emoción y nos dará el poder de tomar medidas.
El siguiente paso es identificar la causa subyacente de la emoción negativa. ¿Qué está causando la ansiedad, la ira, la tristeza u otra emoción negativa? Una vez que identifiquemos la causa, podremos tomar medidas para abordar el problema y liberarnos de la emoción.
Finalmente, es importante desarrollar técnicas para controlar las emociones negativas. Podemos practicar la meditación, la relajación muscular progresiva, la terapia cognitivo-conductual u otras técnicas que ayuden a controlar los pensamientos y las emociones.
¡No tengamos miedo de nuestras emociones, son parte de lo que nos hace humanos! Aprender a reconocer y controlar las emociones negativas no solo nos dará la libertad emocional que necesitamos, sino que nos ayudará a crecer como personas y enfrentar los desafíos de la vida de una manera más efectiva. ¡Confiemos en nosotros mismos y en nuestra capacidad para liberarnos del secuestro emocional!
José María Pérez Acevedo. Historiador.
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