Sobre el caso Uribe, a manera de antieditorial
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Sobre el editorial de El Espectador del 16 de enero: “El manejo del caso Uribe ha sido deplorable”.
¿Por qué presionan para que Álvaro Uribe sea llevado a juicio?
El teléfono de Álvaro Uribe Vélez fue interceptado ilegalmente, por orden de la Corte, que exigió mantener la interceptación después de que les advirtieron el error.
El expresidente Uribe no visitó cárceles, a las que sus adversarios fueron muchas veces a ofrecer beneficios para que lo acusaran de paramilitar.
A Álvaro Uribe Vélez lo encarceló un magistrado, contratista de Santos en el Acuerdo de La Habana, proceso del cual el expresidente Uribe fue uno de los opositores. A Álvaro Uribe no lo eligieron con recursos de Odebrecht ni de fuente corrupta alguna.
El expresidente ha defendido su honra, pidiendo verificaciones. Jamás ha mandado a ofrecer dádivas ni a pedir que mientan o callen.
No ha utilizado la justicia para perseguir personas por razones políticas, ni para hacer contratos dirigidos al prevaricato. Enfrentó a los paramilitares y a la guerrilla también, a diferencia de quienes creen que la paz es la impunidad del terrorismo.
Jamás ha pedido a testigos que no declaren. Esto a diferencia de abogados de las supuestas víctimas que pretenden llevarlo a juicio evitando que sus defendidos declaren ante la Fiscalía.
Nubia Stella Martínez, directora del Partido Centro Democrático.
Sobre una columna
Estas líneas para hacer justas observaciones a la columna de Mauricio Rubio: “¿Cinismo, inocentada o complicidad?” en la que critica a Florence Thomas por la condecoración que le dieron en la Cancillería. Estoy de acuerdo en que fue un acto cínico del ministro Leyva, que hizo para tratar de limpiar su ser e imagen machista, sobre todo por el despido de la jurista Martha Lucía Zamora y en tiempos de atrás de la viceministra Laura Gil, al estilo machista e indecente del presidente Petro con todas las mujeres que ha retirado de su administración, pues son almas gemelas. Lo que no admito es la forma como se expresa sobre Florence Thomas, desconociendo que ella es la mujer que ha transformado en gran parte la cultura patriarcal y machista de Colombia desde los años 70, cuando las mujeres que expresábamos nuestro feminismo éramos prohibidas en muchos espacios. No quiero tampoco desvalorizar lo que escribe sobre Laura Gil. Al ser uruguaya, cuando vino a Colombia ya era feminista, pues los países más avanzados en feminismo en la época de los años 70 eran Uruguay, Chile y México. Colombia estaba apenas en pañales, de los cuales Florence Thomas se atrevió a cambiar y sembrar semillas de transformación. Por algo el ministro quiso escogerla para limpiar su imagen.
Amparo Beltrán Acosta, Bogotá.
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