Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Vuelve y juega, pero esta vez la conclusión será diferente. El pueblo venezolano finalmente no dará su brazo a torcer frente a décadas de una izquierda fracasada y antidemocrática. El pueblo —rico, pobre, exiliado, viejo, joven, masculino, femenino o no binario— se hartó. Maduro y sus aún miles de secuaces atrincherados en el fraude, el engaño social y político, el robo, la corrupción y la traición se están sintiendo cada vez más acorralados. Mientras tanto, el mundo vuelve y muestra a sus falsos y torcidos líderes declarando la validez de una victoria robada y dejando atrás a un pueblo engañado por enésima vez. Pero reflexionemos más allá de lo inmediato y evidente, hagamos un esfuerzo para ver las implicaciones dolorosas que esto tendrá para Colombia y la región, olvidándonos de ese lejano mundo chino, ruso o estadounidense. Si cae el régimen de Maduro, Colombia posiblemente se convertirá en la cueva de los colectivos y los seguidores armados del chavismo. La migración masiva sería aún más compleja de la que hemos tenido por años. ¿Seremos capaces de evitar nuestro propio colapso frente al fracaso de la democracia venezolana? ¿Seremos capaces de dejarnos llevar por las alianzas erradas y las presiones políticas internas y externas? ¿Seremos capaces de permitir que nuestro presidente se equivoque irremediablemente y nos lleve al colapso social y económico? No tengo las respuestas para estas preguntas que me desvelan. No tengo la claridad ni el conocimiento para dar un pronóstico acertado. Simplemente baso mi opinión en haber visto más de una vez qué sucede cuando un régimen opresor cae y un pueblo reprimido logra vencerlo, pero su vecino era amigo del opresor. Es crucial que Colombia esté preparada para los diferentes escenarios que se le avecinan, tanto con una Venezuela liberada del chavismo, como con una Venezuela libre que recupere su dignidad. Colombia debe fortalecer sus instituciones y establecer estrategias claras para manejar cualquier eventualidad, apoyando a una Venezuela en transición y asegurando la protección de su propia soberanía y estabilidad. Señor Petro, no se equivoque y elija la voluntad del pueblo venezolano, la elección contraria solo demostrará que sus pasos son los mismos.
Pedro Felipe Camargo Mejía, exfuncionario de Naciones Unidas
