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Un consejo desafortunado y engañoso

Cartas de los lectores

06 de diciembre de 2021 - 12:00 a. m.

La presente carta es para manifestar mi rechazo abierto a la opinión del señor Diego Sánchez Camacho, decano de Psicología de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, en la nota sobre orientación vocacional titulada “Lo que debe saber para elegir carrera”, del 3 de noviembre de 2021. Como él, soy psicólogo profesional y la lectura que hace sobre el rol o el papel del psicólogo en Colombia dista mucho de la realidad, especialmente en el ámbito universitario. Su postura desafortunada engaña con falsas promesas y esperanzas a estudiantes incautos por la emoción de su primera experiencia en la vida universitaria, y vende la idea de que el rol del psicólogo en Colombia es bien posicionado. Ni él ni ustedes en los medios de comunicación han hecho nunca un reportaje o una investigación seria de la alta precariedad de los profesionales en psicología en este país, con salarios muy bajos, tercerización del trabajo, contratos por obra o labor mal remunerados, alto índice de desempleo de los profesionales en salud mental y poca voluntad del sector público y privado para invertir en proyectos de intervención psicosocial o clínica, en la que descaradamente todo se reduce al rol del psicólogo en el área de recursos humanos u organizacional, dejando al margen una carrera tan amplia en la que la investigación en este país es nula. En el Colegio Colombiano de Psicólogos se hacen los de la vista gorda, de lo que se puede deducir cómo esta entidad que nos representa está atravesada por el elitismo y clasismo propios de los males que aquejan e identifican a la sociedad colombiana en general.

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Por último y a modo de conclusión, el psicólogo en Colombia es infravalorado, existe más oferta de profesionales en psicología que ofertas dignas y variadas en el país. Comentarios como el del señor Sánchez Camacho lo único que expresan es el afán de lucro de las universidades por tener estudiantes ocupando sillas en sus aulas, vendiendo falsas expectativas e ilusionando a jóvenes incautos. Ellos en su desarrollo vital encuentran en esta profesión un anudamiento a su angustia existencial a costa del bolsillo de padres de familia o acudientes ilusionados y esperanzados de ver a sus hijos profesionales y con empleos dignos, quienes con mucho esfuerzo pagan semestre a semestre una carrera costosa que, con muy pocas esperanzas de ejercer dignamente esta hermosa profesión en el país, culminan llevándose una gran sorpresa, frustración y decepción. En consecuencia, hablen con la verdad y no engañen a la gente de forma tan vil y pusilánime.

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Julián Esteban Londoño. Psicólogo, UPB, Medellín.

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