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Una patria boba

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08 de noviembre de 2022 - 05:00 a. m.
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Colombia sigue siendo una patria boba, específicamente cuando al mantenimiento del espacio territorial se refiere. Infortunadamente, a través de las décadas los dirigentes políticos del país han demostrado falencias y carencia en el entendimiento del significado de “soberanía nacional”. Es deshonroso simplemente pensar que algún día fuimos parte de la extinta “Gran Colombia”.

A pesar de los fiascos en que la Cancillería y demás dirigentes no han tenido los pantalones bien puestos para defender el espacio territorial de Colombia, nosotros, específicamente los jóvenes, hemos hecho caso omiso a estas intrusiones. Parece que no nos importara nuestra tierra, afirmación que digo cuando escucho y leo símiles peyorativos usados para referirse a Colombia, tal como que este país es un “platanal” o un “potrero”. Es vergonzoso que existan un sesgo y una preferencia a indignarnos por lo que ocurre a nivel global, antes que preocuparnos por el desmoronamiento de nuestra propia patria.

Por supuesto, no es comedido atribuirle toda la culpa a la generación actual. Esta problemática relacionada al desentendimiento de los colombianos ante los problemas que afectan la soberanía del país y que tolera el desmembramiento territorial es algo que proviene de generaciones previas. Como nación no hemos exigido ni nos hemos levantado contra los dirigentes faltos de autoridad que han permitido este circo. Se necesitan líderes que induzcan un sentimiento fuerte y sincero hacia la patria.

Observando la situación e historia geopolítica de Colombia, parece que vamos en contra de las “leyes de los espacios crecientes”, propuestas por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel. Dichas leyes dictan las condiciones propicias que debería seguir un Estado para ser más fuerte política, social y económicamente hablando, regido por el crecimiento territorial a través de la búsqueda de regiones más valiosas. Empezando porque en los últimos dos siglos hemos sido testigos de cómo obsequiamos zonas territoriales que han sido de gran importancia: de ejemplo está la pérdida de Panamá. Pasando también por la presente ignorancia de los colombianos y la falta de un sentimiento más “patriótico” que nos motive a tener una lucha más activa por lo que nos queda de espacio limítrofe. Incluso en la actualidad parece que dichas fronteras quieren desaparecer. Espero que el Gobierno de turno ponga en su lista de prioridad nuestro espacio geográfico, pues gracias a él es que tenemos un gentilicio.

Alejandro Heredia Barbosa. Medellín.

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