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El sábado 17 de enero, durante la “Lectura del Bando”, la reina del Carnaval de Barranquilla se dirigió, en su primer artículo, a “carnavaleros, carnavaleras y carnavaleres”.
La Reina del Carnaval de Barranquilla es una persona que debe bailar muy bien, conocer a fondo el folklore y las tradiciones, ser una embajadora de la fiesta ante el mundo y (y esto es lo más importante), durante su reinado, concentrar todo el soft power de la ciudad. La reina de este año es Michelle Char, una chica muy carismática y una gran bailarina, que sí es de esos Char y, de hecho, es prima del alcalde. Michelle Char es una de las reinas más queridas por el pueblo barranquillero en las últimas décadas y quizás es también la primera que en el manejo de sus redes muestra una sensibilidad centennial que habla de un cambio de era en las formas y estéticas del Carnaval.
Como parte del Carnaval nace de la parodia a la colonia española, el Precarnaval comienza oficialmente con la Lectura del Bando, un gran show de baile protagonizado por la reina, en donde participa lo mejor de hacedores y bailarines de la ciudad, seguido por un concierto de orquestas de música tropical (este año El Grupo Niche, Iván Villazón y Chelito de Castro). En el bando, la reina “ordena, dispone y manda” que toda la ciudad se convierta en una fiesta y que todas las personas gocen y bailen hasta el amanecer. Es un mandato que en Barranquilla se toma muy en serio y busca reforzar esos valores del Carnaval, incorporando de forma ligera y jocosa temas de actualidad. El bando es un excelente termómetro cultural, las reinas han mencionado a la pandemia del coronavirus, o temas más banales como el caso de la ilustradora que fingió trabajar para Estudio Ghibli.
Por eso, que la reina hable de “carnavaleres” no es un gesto menor. Por primera vez, una reina en un evento oficial, el primer gran evento oficial del Carnaval 2026, reconoce la existencia de personas queer, trans y no binaries en Barranquilla y les nombra en su invitación a carnavalear. Por supuesto que el aporte artístico que han hecho las personas queer, trans y no binaries al carnaval ha sido y es invaluable: diseñadores, artistes, coreógrafes, bailarines, modistes, músiques, performers, humoristes han tenido siempre un lugar central en el carnaval, que además es un espacio en el que las reglas de la heteronorma se relajan bastante y la gente (entre esos muchos machitos) se dan la oportunidad de experimentar con su identidad. Por eso es tan importante que hayan sido reconocides. ¡Ya era hora!
En un momento del mundo en el que crece la persecución al lenguaje incluyente, en donde algunos grupos se articulan activamente para quitarle derechos a las personas LGBT, y en donde la censura viene incluso desde los Estados, este gesto se siente una victoria cultural para la diversidad en una ciudad que el resto del año es tan heteronormada, y que aún rechaza lo que lee como feminista y progre. ¡Larga vida a les carnavaleres, y que su existencia y su talento sean reconocidos en este y todos los Carnavales por venir!