Publicidad

Corre, ciudadanía, corre

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Catalina Ruiz-Navarro
18 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
“Si elegimos a Abelardo de la Espriella, sabemos perfectamente esa película en qué termina, y quizás termina peor”: Catalina Ruiz-Navarro.
“Si elegimos a Abelardo de la Espriella, sabemos perfectamente esa película en qué termina, y quizás termina peor”: Catalina Ruiz-Navarro.
Foto: Óscar Pérez
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El plebiscito en 2016 fue una sorpresa devastadora: más de la mitad de los y las votantes lo hicieron en contra del Proceso de Paz. Entonces nos dimos cuenta de que las redes sociales habían sido decisivas para divulgar desinformación, que el machismo, la homofobia y la transfobia habían llevado a la gente a votar en contra de la quimera de la “ideología de género”, y que medio país era y sigue siendo profundamente punitivista. El plebiscito en Colombia también fue la primera señal de que las ciudadanías se estaban radicalizando. Luego llegó Brexit, la primera elección de Trump, y eso debió ser suficiente para tomar la amenaza en serio.

En 2019 vimos cómo Bukele, el nuevo presidente de El Salvador, invertía en cripto y se hacía llamar en redes “el dictador más cool”, con más de 200 contenidos diarios de propaganda paga a su favor. Bukele logró poner a El Salvador en el centro de la discusión, pero gracias a sus violaciones a los derechos humanos, y se hizo reelegir inconstitucionalmente. Nos sorprendimos cuando en Argentina, que entonces era el país más progresista de la región, Milei ganó contra todo pronóstico, pues todas sus ideas extremas fueron catalogadas como locuras (que se hicieron virales en redes sociales). Milei empeoró aún más las condiciones de vida de les argentines, que ahora necesitan de mínimo tres trabajos informales para sobrevivir comiendo carne de burro, que ya está legalizada. También destruyó todas las garantías de acceder a los derechos conquistados. No hace falta hacer un recuento de lo que pasó luego con Trump II; el mundo lo ha padecido de sobra.

Podemos ir más lejos. En su libro, Anatomía del Fascismo, Robert Paxton encuentra coincidencias entre los movimientos fascistas de comienzos del siglo XX. Una crisis económica y de las instituciones liberales como antecedente, programas de gobierno cortos e imprecisos (el de Hitler tenía 25 puntos), un enemigo deshumanizado que puede cambiar según conveniencia, la instrumentalización del racismo, la primacía de un grupo elegido, la autoridad de un líder que se presenta como outsider, siempre varón, cuyos instintos valen más que la razón, y que se gana el apoyo de las élites y la gente común, que prefiere normalizar la violencia fascista a incomodarse. Aun así, aquí estamos, con medio país votando por un libertario inmoral, amigo y defensor de paramilitares, torturador de gatos, que abiertamente nos ha dicho que planea deshuesar a Colombia y venderla por partes.

En 1998 se estrenó la película alemana “Corre, Lola, corre”, que cuenta la historia de Lola, una chica joven que tiene 20 minutos para salvar la vida de su amante. Una y otra vez Lola intenta salvarlo vertiginosamente, fracasa y vuelve a empezar y cada vez hace algo diferente, y solo en una versión, la última, los dos terminan vivos. “El día de la marmota” cuenta una historia similar, pero en comedia, y ambas películas nos preguntan si estamos condenados a tropezarnos siempre con la misma piedra, o si quizás en un mundo paralelo podemos aprender de nuestros errores y ser mejores. Con estas elecciones se cumplen diez años de estar atrapados en una maldición sisífica, aunque en la vida real no tenemos el lujo de comenzar de cero, y cada autócrata se esmera en hacer más daño y aprender del anterior. Si elegimos a ADLE, sabemos perfectamente esa película en qué termina, y quizás termina peor. Pero no tiene que ser así. Aún tenemos en nuestras manos el futuro del país, y podemos construir uno diferente, que no tiene que ser perfecto, pero sí puede poner en el centro el cuidado de la vida, que es la mejor resistencia antifascista.

Conoce más

 

Carlos Rodríguez(jbw8b)20 de junio de 2026 - 04:18 a. m.
Cepeda lobo con piel de oveja, engavetó estratégicamente la constituyente para volverla a sacar al primer encontrón con el congreso o las cortes. Dijo textualmente que con la constituyente podría gobernar por decreto sin necesidad del congreso, o sea la dictadura. Abelardo presidente.
Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)19 de junio de 2026 - 03:45 a. m.
Paradójicamente, una persona políticamente incorrecta como Abelardo, obtuvo en 1a mayor votación que una persona políticamente correcta como Cepeda. El domingo debemos corregir está anomalía votando por Cepeda, quien ha sido un político serio, honesto, coherente, decente y principalmente, respetuoso de las mujeres, durante toda su vida.
  • Carlos Rodríguez(jbw8b)20 de junio de 2026 - 04:20 a. m.
    Cepeda no es políticamente correcto. Ha demostrado unos niveles de intolerancia y odio similares a los de petro. Se hace el himildito, pero es un lobo con piel de oveja.
DIEGO ARMANDO CRUZ CORTES(25270)19 de junio de 2026 - 12:38 a. m.
Entiendo que estas columnas son para expresar opiniones personales de quienes las escriben, no creo que su intención sea concientizar o educar sobre quien se debe votar para el beneficio del país ya que no tengo ninguna duda que exista alguien de derecha que vaya a votar por uno de izquierda. En caso contrario sí parece que muchos que votaron por el primer gobierno de izquierda están tan profundamente defraudados que lo van a hacer por Abelardo. Cepeda no es Petro, pero la gente los relaciona.
Pelagato(41805)18 de junio de 2026 - 10:57 p. m.
Sería bueno ver en la izquierda un poco de autocrítica. Estos dictadores de derecha llegan al poder también por una sociedad que se ve perjudicada y se cansa de las políticas reinantes. Si Petro llegó al poder fue gracias a Duque y si ADLE llega al poder es gracias a Petro.
Guillermo(n5sqs)18 de junio de 2026 - 10:21 p. m.
Catalina por Dios. El Sector de Igualdad y Equidad, relativo a sus columnas, está entre los de peor ejecución presupuestal y metas (59% en 15 indicadores, segun el DNP) entre 2022-2026 (https://sinergia.dnp.gov.co/pnd). Algo de autocrítica también es saludable a la hora de formar opinión. Ni ADLE, Ni Cepeda-Petro, representan avances significativos de política pública en etos temas de interés. VOTO EN BLANCO.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.