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19 May 2022 - 5:30 a. m.

Dichos y hechos

¿Cómo saber si el próximo presidente va a cumplir lo que promete? ¿Son sus promesas realizables? ¿Sus acciones en el pasado respaldan o contradicen lo que está prometiendo ahora? En Volcánicas nos hemos estado haciendo estas preguntas y por eso le encargamos una serie a varias analistas colombianas para que evaluaran las propuestas de los candidatos en cinco temas que nos parecen claves para los, las y les jóvenes de Colombia: Natalia Orduz sobre medio ambiente, María Victoria Llorente sobre paz, Juliana Saldarriaga sobre juventudes, Matilda González Gil sobre derechos de las personas LGBTIQ+ y Vanessa Daza sobre mujeres. Luego nos dimos a la tarea de revisar la trayectoria política, las intervenciones en medios, las acciones u omisiones que tuvieron cuando estuvieron en el poder los que hoy son candidatos a la presidencia para ver si sus acciones del pasado respaldan sus promesas para el futuro.

Corroboramos que Petro y Fajardo tienen programas muy parecidos, muy sólidos en propuestas para jóvenes (el fuerte de Fajardo aquí es la educación) y personas LGBTIQ+, siendo Petro mucho más vanguardista, pues habla de apoyo psicosocial y garantías de reafirmación de identidad para las personas trans. En temas de medio ambiente ambos hicieron buenos diagnósticos, aunque Fajardo no es suficientemente contundente con la prohibición de la minería a gran escala. Ambos hablan de crear ministerios que garanticen los derechos de las mujeres y de sistemas estatales de cuidado. Ambos dicen que implementarán el Acuerdo, que abrirán diálogos con el Eln, que están en contra de la “guerra contra las drogas” y que restablecerán relaciones con Venezuela. En lo que empiezan a diferenciarse es en los hechos. La mayor diferencia es que mientras Petro ha tenido una vida muy activa, haciendo cosas muy buenas y otras malas, Fajardo parece un jubilado: hizo muy buenas cosas cuando fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, pero desde ese entonces ha caído en un letargo del que parece que sale cada cuatro años. No ha hecho muchas cosas por las personas LGBTIQ+, pero tampoco ha hecho cosas en contra, en el desastre de Hidroituango parece que también pecó por omisión, negligencia, o franca indiferencia.

Por su parte Fico y Rodolfo Hernández se parecen en que sus propuestas no le dan verdadera importancia a las necesidades de las mujeres, de las personas LGBTIQ+ o de protección del medio ambiente. Al menos Hernández promete implementar el Acuerdo, y Fico habla de “seguridad” y fortalecimiento del Ejército para apelar al electorado uribista. De hecho, Fico ha derechizado su discurso, pues en el pasado votó Sí al plebiscito y en la alcaldía hizo algunas cosas positivas por las personas LGBTIQ+ que ahora de vaina menciona en su programa.

“Obras son amores, y no buenas razones”, dice el refrán, y la mayoría de las veces es cierto: es muchísimo más fácil prometer que hacer. Pero esta suele ser una verdad incómoda en tiempos electorales, porque en teoría, lo que cada ciudadano o ciudadana debe hacer es informarse sobre las propuestas programáticas de cada candidato y elegir al más afín a sus ideas y necesidades. Pero con mucha frecuencia los políticos al llegar al poder no cumplen sus promesas. Y es que los obstáculos son muchos: una vez en el poder el político electo tiene que negociar con personas de otros partidos y todos los poderes y actores en juego para lograr lo que prometió. La política implica muchas concesiones, y en ese camino habrá algunas propuestas que terminen arrojadas por la ventana para poder “avanzar” con otras cosas. El papel aguanta todo, y las acciones del pasado no son una garantía para el futuro, pero al comparar las propuestas y las acciones de los candidatos pudimos identificar a cuáles les puede más el ojo, a cuáles les falta voluntad, cúal es el estilo de cada uno en la demagogia de esta contienda electoral.

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