El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Educación virtual para las víctimas del terremoto: ¿solución o negocio?

Catalina Ruiz-Navarro

20 de agosto de 2026 - 12:05 a. m.

Peinando el abanico de declaraciones indolentes del nuevo gobierno sobre el terremoto, me llamó la atención la joya viral en la que Rodrigo Lara, ministro del Interior, dice: “lo que más me ha dolido, además de los fallecidos y los heridos, es la destrucción de los colegios, [...] el problema es que reconstruir esos colegios toma tiempo, lo inmediato, que es lo que estamos solucionando en este momento es proveerles educación virtual a los niños”. Me generó suspicacia que mencionara la educación virtual de forma tan forzada.

PUBLICIDAD

Pero luego Abelardo reiteró en Armenia: “hay 88 centros educativos afectados, vamos a establecer, junto al Ministerio de Eduación, un plan de choque para el mecanismo de eduación virtual, tal cual se hizo en la pandemia, porque no nos queda de otra mientras recuperamos esta estructura”. Este segundo clip se hizo viral por contraste con unas declaraciones de Shakira, que llegó al Chocó con el multimillonario estadounidense Howard Buffet (el hijo de Warren), con la intención de construir diez escuelas nuevas a través de su fundación. “Aquí no hay conectividad, no es que puedan ver clases desde la casa”, dijo Shakira con sensatez. Y tiene razón. ¿De verdad la educación virtual es la respuesta a esta crisis educativa? ¿Cómo se van a conectar desde casa si no tienen casa? ¿Cómo se van a conectar a Internet si no hay redes ni conectividad? ¿Si no hay electricidad? ¿No sería más eficiente y barato enviar maestros y maestras humanos a las zonas afectadas y tratar de restaurar la infraestructura lo antes posible? ¿Cómo es eso que dice Lara, de que construir las escuelas “se demora”? No parece tan demorado para Shakira…

Una declaración de la cristiana fundamentalista Viviane Morales, que hoy también es ministra de Educación, volvió a insistir con lo mismo: “estamos en ese sentido también preparando un plan de respuesta para los más de 400.000 estudiantes que tienen su matrícula afectada, estableciendo paneles de virtualidad, con los materiales virtuales que tiene el Ministerio de Educación Nacional en los casos en donde hay conectividad plena”. El énfasis de Morales en la virtualidad es interesante, porque en la Directiva 009 de 2026, se menciona muy brevemente cuando se habla de la estrategia de la Escuela en Casa (“actividades pedagógicas contextualizadas que favorezcan el desarrollo integral de los estudiantes, las cuales pueden incorporar y complementarse con encuentros remotos mediados por las tecnologías disponibles”), pero en la mayor parte del documento se habla de otras medidas como escuelas itinerantes, reparación de la infraestructura y un programa de alimentación escolar. “En los casos en donde no hay conectividad plena”, continúa Morales, “lo haremos a través de albergues educativos con una infraestructura satelital que permita reunir a los estudiantes y tener también su educación virtual”. ¿Si los y las estudiantes ya están reunidas en un espacio físico para aprender, por qué tendrían que seguir recibiendo educación virtual? Morales continúa: “Estaremos con planes…”, pausa y corrige abruptamente, “buscando planes de subsidio a los planes de datos y empezaremos una campaña para identificar cuántas tablets necesitan los estudiantes en los departamentos afectados”. ¿Quién (y a cambio de qué) dará esos subsidios? ¿Para qué planes de datos? ¿Cuál proveedor y productor de tablets se ganará este negociazo?

La realidad es que ese cuentico de la educación virtual ni es nuevo ni tiene que ver con el terremoto. En su plan de campaña ya anunciaban: “Llevaremos la universidad a sus casas mediante e-learning de alta calidad, con conectividad y computadores gratuitos, plataformas avaladas por el Ministerio de Educación usando inteligencia artificial y nuevas tecnologías”. Definitivamente, ¡las crisis son oportunidades!

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.