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17 Mar 2022 - 5:30 a. m.

El voto feminista

En las últimas elecciones presidenciales en Argentina, el voto de las feministas jóvenes, que llevaban unos años llenando las calles para reclamar por sus derechos, fue decisivo para elegir a Alberto Fernández. El año pasado, en Chile, el voto feminista de las mujeres jóvenes también fue clave para la elección de Boric. Un informe de la plataforma Decide Chile sobre el comportamiento de los y las votantes mostró que en las elecciones de segunda vuelta votaron el 67 % de las mujeres entre 30 y 50 años y el 63 % de las mujeres menores de 30 años, un aumento del 10 % de la participación de las mujeres frente a la primera vuelta. “Según el análisis, el 68 % de las mujeres de menos de 30 años que fueron a sufragar respaldaron a Gabriel Boric, y un 32 % a José Antonio Kast”.

En Colombia llevamos varios ciclos electorales convencidos de que este es un país que siempre beneficia a la derecha. Entre el fantasma de las guerrillas, la cercanía con Venezuela y el carismático liderazgo de Uribe, un giro a la izquierda parecía imposible. Pero Chile también fue durante décadas uno de los más férreos representantes de la derecha en la región y hoy tiene uno de los gobiernos más progresistas de toda América. En las elecciones del domingo en Colombia vimos también un giro a la izquierda, que tiene que ver con el declive de Uribe, la incompetencia de Duque y la tendencia mundial a votar por el partido opuesto al que estaba en el gobierno durante la pandemia, lo que le da a Petro la inusitada posibilidad de ganar. Pero esta ventana de oportunidad también se debe a un cambio en el electorado. Y la llegada de otras ciudadanías, entre ellas las feministas, a jugar en el campo electoral.

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