Publicidad
11 Aug 2022 - 5:30 a. m.

La Colombia de lo posible

La posesión presidencial de este domingo fue popular, multicolor, poética, y logró llenar de esperanza no solo a Colombia, también a toda América Latina. En este país tenemos una tendencia a pensar que “de eso tan bueno no dan tanto”, es un cinismo fraguado en el Frente Nacional, en un país que siempre ha sido desigual y de derecha, donde la violencia ―hasta ahora― había esfumado las posibilidades reales de alternancia de poder y donde el pueblo siempre se ha sentido al vaivén de un mal gobierno u otro. Por eso se siente hasta cursi decir que lo que está pasando nos llena de una ilusión irremediable, que ha logrado sobrepasar al endémico cinismo nacional. No creo que sentir ilusión y esperanza sea una ingenuidad, esto no es un espejismo, es un cambio real, por eso le creo a Petro cuando dijo el domingo: “Hoy empieza la Colombia de lo posible.”.

Difícil, claro, llevamos casi toda la historia de Colombia pensando que no se puede y que nos tendríamos que resignar a que por siempre nos gobernaran los mismos y las mismas salidas de los mismos colegios. Las élites siguen ahí, eso es indiscutible, pero en la cúspide hay un mandato popular, hay unos cuerpos, unas formas, unos modales, unos colores en los que el pueblo colombiano sí puede reconocerse. El domingo por la noche la Casa de Nariño festejó con Bad Bunny y con la Banda 19 de Marzo de Laguneta. Todos estos cambios que a simple vista podrían parecer solo estéticos no son cosa menor, porque son un anuncio de que cambiaron las banderas del poder.

Síguenos en Google Noticias