Según el periódico local El Olfato, el youtuber convertido en senador, Alejandro Bermeo, quien también es uno de los líderes de la campaña digital de Abelardo de la Espriella, fue denunciado ante la fiscalía de Ibagué por “presuntamente violar y maltratar a una mujer con la que sostuvo una relación sentimental durante aproximadamente dos años”. Según cuenta el periódico, “la víctima, una joven de origen humilde y perteneciente a una familia de escasos recursos, describió además múltiples episodios de presunta violencia sexual y degradación. Según su testimonio, Bermeo la habría obligado a realizar actos sexuales que ella no consentía. (...) La víctima aseguró, además, que sufrió golpizas constantes y actos de extrema violencia física. En uno de los episodios relatados, afirmó que Bermeo intentó asfixiarla”. Ni el senador ni el partido Salvación Nacional han contestado las preguntas del medio y, según El Olfato, Bermeo hasta cambió de celular.
La denuncia habla de presuntas violencia doméstica, sexual, extorsión, amenazas con retaliaciones profesionales o contra su familia, e intento de feminicidio. El abogado de Bermeo, Felipe Caballero, le dijo a los medios que el youtuber es “víctima de extorsión”, y que el reportaje es una supuesta retaliación por un motivo vago y confuso. “Es aterrador. La campaña, que comenzó hostigando a periodistas, hoy tiene a su senador más visible acusado no solo de maltratar a una mujer, sino también de abuso sexual y tortura. No vamos a normalizar la violencia ni el abuso de poder. Las mujeres merecen vivir libres de violencia, con justicia, dignidad y protección real”, dijo Paloma Valencia cuando aún tenía la ilusión de ganar en segunda vuelta y no se había adherido a la campaña de De la Espriella. La violencia contra las mujeres terminó siendo uno de esos negociables para la fusión de las dos campañas.
Si algo nos ha mostrado con creces la política en Colombia es que está llena de violencia de género. El acoso y el abuso sexual son un abuso corrupto del poder, y por eso es tan frecuente en la política en donde hay, a la vez, concentración de poder y corrupción. En este caso, Bermeo le hace campaña a un candidato ya reconocido por su acoso judicial a periodistas, por su defensa de los roles de género tradicionales, la cosificación y el irrespeto a las mujeres, y por su afinidad con la machósfera. Bermeo se dedicaba a hacer contenido con ideas libertarias y socialmente conservadoras, y más que eso, reaccionarias, y de esa manera amasó una audiencia de 250.000 personas, aprovechando la favorabilidad de los discursos de odio y machistas en las plataformas. Parece que así saltó de la machósfera al congreso y aterrizó en la campaña de por sí machista de De la Espriella.
Más allá de si Bermeo es culpable o no, porque por supuesto él tiene derecho a la presunción de inocencia, lo que esta situación muestra es que un gobierno de De la Esperilla está dispuesto a hacerse el de la vista gorda con las denuncias por violencia de género, es decir, continuará el machismo de Estado que tanto se le ha criticado al gobierno Petro. También muestra un fenómeno nuevo, que esa machósfera, una red de foros y espacios en internet en donde se juntan liberarios, incels, agresores sexuales buscando consejos para agredir mujeres, defensores de los “derechos de los hombres” e incluso algunos terroristas que han llevado a cabo masacres en Estados Unidos y en México, tienen un claro candidato, y que se están moviendo para apoyarlo.