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Mundial y crisis de los cuidados

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Catalina Ruiz-Navarro
14 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
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La semana pasada la Secretaría de Educación mexicana anunció que “por decisión unánime” se habían extendido cinco semanas las vacaciones de los colegios. En México, en verano, se estipulan seis semanas de vacaciones que este año debían ser del 15 de julio al 31 de agosto, y el anuncio decretaba que ahora los colegios saldrían a vacaciones el 5 de junio, alegando “el mundial” y “una ola de calor”.

En segundos, los chats de padres de toda la nación se encendieron. Para empezar, no era claro a quién beneficiaba la decisión: ¿reducir el tráfico? ¿Complacer a los sindicatos de maestros? La ola de calor que se espera este año por el fenómeno de El Niño es una razón absurda: la respuesta al calentamiento global no puede ser desescolarizar a las infancias. Pero, sobre todo, lo que la medida generó fue una conversación sobre la crisis de cuidados que una medida como esa generaría. No solo implica un retraso académico generalizado, sino que también está la pregunta: ¿quién cuida a los niños y niñas cuando no están en las escuelas? No todas las familias pueden pagar por ayuda en los cuidados, y muchas menos pueden duplicar ese gasto durante cinco semanas. En México, nueve de cada diez personas que abandonan el trabajo asalariado para realizar trabajos de cuidado son mujeres. La medida, sin duda, iba a afectar de forma desproporcionada a una mitad de la población. Además, las escuelas son el principal lugar de socialización en persona de las infancias. Por supuesto que nunca se consideraron vacaciones para los padres y madres de familia porque el capitalismo no puede detenerse, y menos el bienestar de una generación que ya vivió el encierro de la pandemia, y que terminaría un mes aislada, aburrida y entregada a las pantallas.

El revuelo fue tal que al día siguiente la presidenta tuvo que decir que solo era una propuesta y cuatro días después anunció que todo se quedaba igual. En la protesta estaban desde colectivos y organizaciones feministas hasta las más conservadoras asociaciones de padres de familia, las antípodas, todas afectadas por la crisis que podría detonarse si alteraba el delicado desequilibrio de los sistemas de cuidado que se sostienen de puntitas y tambaleándose en las esquinas, sobre los hombros de las madres y mujeres mexicanas.

¿Qué pasaría si nos diéramos cuenta de que todo el sistema es tan injusto como la efímera medida de ampliar las vacaciones? Tenemos planes para adaptarnos a un mundo injusto en donde las familias tienen que compensar de forma privada los servicios de cuidado que el Estado no presta y los derechos que no garantiza. En este caso fue bastante descarado que quisieran dejar a las infancias sin escuela para beneficiar a una empresa privada y extranjera como la FIFA, pero esto pasa todo el tiempo, las desigualdades en el sistema de cuidado solo benefician al patriarcado y al capital. Lo que esto demostró es que las personas que cuidamos somos una fuerza política, que puede exigirle de forma directa a los gobiernos y encontrar resultados. ¿Qué pasaría si usáramos todo ese poder para exigir siempre un sistema más justo?

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Atenas (06773)Hace 3 minutos
¿Un sistema justo como cuál, catalinapordios?¿Cómo los q’ infantil/ has idealizado y en lo q’ persistes de modo torpe pese a ver el sonoro fracaso de esos laboratorios sociales q’ se perpetúan hasta tornar en calamitosas dictaduras solo dispuestas a contagiar a la vecindad?Mejor, bájate de esa nube y ponte pilas a trabajar. Como q’ no ha leído ni forro de historia pa q’, al menos, se entere de q’ esa ha sido una entelequia q’ hasta en la Atenas clásica era dolorosa carga y ¡Aún hoy en día!Atenas
Gvbnllnh. Bvc. Nm. N jn(98086)Hace 23 minutos
De acuerdo. Necesitamos un sistema justo con todas las personas y necesitamos crear muchas oportunidades igual de alcanzables por todos.
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