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¡Van por el voto!

Catalina Ruiz-Navarro

16 de julio de 2026 - 12:05 a. m.

Esta semana se hicieron virales en TikTok varios videos de mujeres cristianas estadounidenses en el “Women’s Leadership Summit”, un nombre engañoso para una convención ultraconservadora en donde se considera la posibilidad de que las mujeres pierdan el derecho voto, es decir, que cedan su chance de participación política y cualquier posibilidad de liderazgo real. Varias de las asistentes, todas mujeres blancas, grabaron videos diciendo que les parecería espectacular que sus maridos votaran por ellas y que no tendrían ningún problema en perder este derecho.

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Esto hace parte de una iniciativa más amplia, el movimiento Repeal the 19th, que busca quitarle el voto a las mujeres en Estados Unidos. La iniciativa nace en 2016 luego de que se evidenciara que, en el mapa electoral, si hubieran votado solo las mujeres habría ganado Hillary Clinton, y volvió a ganar tracción cuando alguien hizo el mismo ejercicio con los votos por Zohran Mamdani en Nueva York el año pasado. La motivación es frenar el voto progresista de las mujeres y los argumentos son los de siempre, que es suficiente con un voto familiar, que nuestro voto es emocional, y que la aptitud para lo público es una condición biológica.

Aunque pueda sonar descabellado, no es una posibilidad lejana. Uno de los proyectos más importantes de Trump es pasar a lo que se conoce como el SAVE Act, que viene con nuevas exigencias para acceder al voto, como una prueba de ciudadanía para el registro, o la exigencia de que el nombre coincida con el que aparece en el registro de nacimiento. Esto lo están promoviendo con el propósito de bloquear el voto de migrantes indocumentados y personas trans, es decir, busca atender un problema inexistente y fabricado, pero la consecuencia real será para las mujeres casadas que han cambiado su nombre para adoptar el apellido de su marido.

Esto no está pasando solo en Estados Unidos, ya arrancó una campaña global para que las mujeres perdamos el derecho al sufragio, y ya hay varios influencers mexicanos de la manosfera que repiten la misma idea. Se trata de normalizar el debate, abrir la ventana para considerar la posibilidad por ser “solo una opinión”, y romantizar en redes la subordinación y la pérdida de derechos. Lo que sigue es entorpecer de forma efectiva el acceso al voto para ciertos sectores de una población. Después vendrán las reformas más radicales.

En Colombia, las mujeres solo hemos podido votar en los últimos 69 años de la historia de la nación. Eso no supera las tres generaciones. Y ojalá que no se nos olvide, porque basta un gobierno autoritario, una crisis económica, o cualquier catástrofe inducida para perder un derecho que nos tomó más de un siglo ganar.

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