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Del ‘fandom’ a la política de compañía

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Catalina Uribe Rincón
09 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
“La chiva del Pacto Histórico funcione como algo más que propaganda móvil. Es una comunidad móvil”: Catalina Uribe Rincón
“La chiva del Pacto Histórico funcione como algo más que propaganda móvil. Es una comunidad móvil”: Catalina Uribe Rincón
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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En el programa del lunes pasado de ‘Huevos Revueltos’, de La Silla Vacía, el periodista Juan David Pérez contó cómo funciona la famosa chiva del Pacto Histórico en Bogotá. La dinámica es simple: el bus recorre distintas localidades promoviendo la campaña de Iván Cepeda y cualquier persona puede subirse. La gente se entera por redes sociales del partido político y de las localidades. Lo interesante, más allá de la chiva, es el movimiento colectivo que promueve una campaña desde la gente y no sólo desde quienes trabajan directamente con Cepeda. El que quiera se puede montar: a nadie le piden credenciales ni papeles.

Me llamó la atención, sobre todo, la historia que contó Pérez sobre Olga Janeth Bastidas, una líder comunitaria de Ciudad Bolívar, a quien se le murió su madre y dijo que estar en la campaña y en la chiva le daba una sensación de comunidad y la hacía sentirse menos sola. Bastidas dice en el podcast que a ella le sirve como terapia estar en la ruta, y menciona también la excelencia y bondad de las personas que se unen a la comunidad de la campaña.

Si bien la idea de las campañas políticas colectivas, de nichos y enfocadas en audiencias viene desde hace un tiempo, hay algo interesante en este énfasis en la compañía. No se trata solamente del fandom político tradicional, aunque algo de eso siga ahí. El fandom busca símbolos, códigos compartidos, frases, camisetas, canciones, líderes convertidos en figuras emocionales. En esa lógica, el seguidor quiere acercarse al candidato como quien quiere acercarse a un artista: verlo, defenderlo, repetir sus gestos, sentirse parte de su mundo.

Pero la chiva muestra otra posibilidad. Aunque existe, no predomina la devoción a un líder ni a una militancia. Lo que hay es gente y plan. Hay personas que pueden llegar porque necesitan un lugar al cual ir. Una ruta. Una conversación. Un grupo que las espere. Un parche. En últimas, parece estarse construyendo una política que ya no funciona solo como una promesa, sino como una forma concreta de acompañar el presente.

Ahí la campaña de Cepeda parece haber encontrado un modo hábil de continuar el proyecto de Petro sin reproducir exactamente su desgastada y dramática puesta en escena. En Petro había una épica fundacional del cambio, muy centrada en su figura, en sus discursos, en su capacidad de convertir la política en monólogo histórico. Cepeda conserva buena parte de ese mundo (la paz, las víctimas, la desigualdad, la tierra, los territorios, la crítica a la extrema derecha), pero desplaza el tono. Menos líder que ocupa todo el escenario y más candidato que se deja rodear por comunidades, liderazgos barriales, víctimas y campesinos.

De ahí que la chiva funcione como algo más que propaganda móvil. Es una comunidad móvil. La gente llega con la idea de “aquí hay gente como usted, súbase, hable, cante, recorra la ciudad, no se quede sola”. Y en un momento en el que muchas instituciones tradicionales de compañía (la iglesia, el barrio, la familia extendida, los clubes, incluso el espacio de trabajo) se han desdibujado, una campaña puede convertirse en un espacio inesperado de socialización.

Esto no significa que la política haya dejado atrás sus mañas, sus cálculos o sus clientelismos. Pero quizá sí estamos viendo un cambio en aquello que mueve a las personas hacia ella. Quizá haya algo de retorno a la raíz. Finalmente, política viene de polis: la vida compartida en la ciudad. Y compañía, de cum panis: compartir el pan. Tal vez por eso ciertas campañas ya no movilizan solo ideas o identidades, sino algo más básico: la necesidad de estar con otros.

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hayek(62241)Hace 31 minutos
El problema que calla es que eso ocurre sólo en campaña. Ganado el voto, pasada la elección, el magnánimo líder se vuelve voraz y sólo se preocupa porque sus familiares y amigotes puedan robar
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