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Entre mérito y cartones

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Catalina Uribe Rincón
18 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
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Uno de los discursos de la campaña de Abelardo de la Espriella y que ahora acompaña a su gobierno entrante es el del mérito. Aparece en parte como reacción a cuatro años en los que Gustavo Petro se empeñó en presentar cualquier requisito como una forma de exclusión. Tuvimos un ministro de Educación que no aprobó la sustentación de su tesis de maestría, embajadores y otros funcionarios cuyos nombramientos tuvieron que ser anulados porque no cumplían los requisitos del cargo y un gobierno que decidió que, para designar embajadores a dedo, saber una segunda lengua podía ser opcional. La defensa de la inclusión terminó confundida bastantes más veces con la defensa de la improvisación.

De la Espriella parece ofrecer el movimiento contrario. En un video que circuló en campaña y que hoy se sigue reproduciendo, aseguró que en su gobierno no habría embajadores dedicados a “hablar paja y en coctelillos”, sino gente que sepa vender los productos colombianos (cacao, esmeraldas, café) y defender los intereses del país: deberán convertirse en agentes comerciales que consigan negocios para Colombia, aseguró. Es la lógica empresarial llevada al Estado. No importa el cargo, importa el resultado. No importa el discurso, importa quién hace el trabajo.

El problema es que ese mérito de la Patria Milagro tampoco es tan santo. En educación, por ejemplo, De la Espriella ha criticado a los jóvenes que acumulan “cartones” sin lograr independencia económica. Su programa propone descubrir la vocación desde los últimos años del colegio, crear una Universidad Virtual en Casa y ofrecer ciclos cortos en inteligencia artificial, robótica, programación y producción de contenidos. En algunas propuestas se ha hablado de cursos de once meses o un año, tras los cuales los estudiantes podrían conseguir trabajos remotos, incluso para empresas extranjeras.

La promesa suena sensata: dejar de formar profesionales para el desempleo y enseñar habilidades que sirvan para trabajar. Es una tendencia contemporánea que refleja la frustración de jóvenes que estudian durante años, se endeudan y reciben un diploma que no garantiza empleo ni retorno económico. Pero la paradoja está en que para combatir la obsesión con los cartones estamos produciendo nuevos cartones, solo que más pequeños. Cambiamos el diploma universitario por el certificado en programación, el pregrado por la insignia digital y la profesión por una colección de competencias que caducan al ritmo de la siguiente plataforma.

Una competencia puede servir para conseguir el primer trabajo. No necesariamente permite comprenderlo, transformarlo o sobrevivir cuando desaparece. La discusión importa especialmente en América Latina. El mundo vuelve a mirarnos por el agua, el Amazonas, la biodiversidad, los alimentos y el talento barato. Las universidades deberían cambiar la razón por la cual importamos: que no nos busquen solamente por lo que pueden extraer, sino por el conocimiento que somos capaces de producir.

Si Colombia quiere ocupar un lugar distinto en el mundo, la discusión no puede reducirse a cuántos meses debe durar un programa de formación. La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a construir un país que se tome en serio el conocimiento: que invierta en él con estabilidad, que fortalezca sus universidades, que convierta el conocimiento en una política de Estado y que tenga la ambición de mostrarle al mundo lo que aquí se investiga, se crea y se descubre. Son las sociedades que producen conocimiento, y no solo las que aprenden a usarlo, las que terminan definiendo el futuro.

La palabra mérito viene de meritum: aquello que se merece por lo que se ha hecho. Un país que quiere hablar seriamente de mérito debería preguntarse no solo qué resultados produce en el corto plazo, sino qué capacidades construye para el futuro. La pregunta de fondo es si Colombia quiere hacerse cargo de su propio destino. Una sociedad que no se arriesga a moldear su futuro es una destinada a que otras le informen cuál es su lugar en el mundo.

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