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La crisis de lectura de datos

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Catalina Uribe Rincón
27 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
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La pequeña diferencia de votos entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella es también una muestra de cómo leen los colombianos: poco y divididos. Los discursos de los candidatos después del domingo de elecciones fueron un ejemplo de esto. Unos leyeron en el discurso de Cepeda un reconocimiento del preconteo y otros un dato preliminar con sugerencias de fraude. Unos oyeron en el discurso de De la Espriella un tono moderado-conciliador y otros una amenaza escondida.

Iván Cepeda dijo que reconocía el preconteo, como un dato, pero añadió que no era “oficial ni vinculante”. Reconoció el primer resultado, pero dijo que impugnaría 33.000 mesas, “una por una deberá ser objeto de escrutinio”. Algunos periodistas lo interpretaron como “sereno y firme”. Otros enfatizaron su tono estadista. Varios medios, incluido RTVC, titularon lo mismo, pero para decir lo contrario: “El preconteo no es oficial ni vinculante” y “anuncia impugnación de 33.000 mesas”. La frase de “no es oficial ni vinculante” resonó con tono provocador.

Abelardo de la Espriella sugirió que el tono de su gobierno sería diferente al de su campaña. Prometió gobernar para quienes votaron por él y para quienes no, habló de no perseguir a nadie y de respetar la oposición. Todo esto metiéndole frases de show al estilo “rugir”. Para unos, incluido BBC Mundo, fue un discurso conciliador. Para otros, lo que oían era que Petro y Cepeda agarraran sus maletas, que habría tercera vuelta en las calles y que el tigre muerde duro. Varios manifestaron su incredulidad frente a alguien que amedrentó a la prensa desde antes de ser candidato. Su discurso quedó filtrado por la percepción de su personalidad.

El asunto no es solo el lugar común de esta campaña: la polarización. También es una falla de lectura. Llevamos un tiempo celebrando la visualización de datos. Queremos mapas, gráficas, tableros, porcentajes en colores y pantallas que nos digan en segundos quién va arriba y quién abajo. Pero hemos hablado mucho menos de la lectura de esos datos. Qué constituye el dato, qué puede probar, qué no puede probar, qué institución lo valida, qué margen de incertidumbre contiene, qué verbos pueden describirlo.

Un preconteo no es una profecía, pero tampoco es aire. Es una señal preliminar. El escrutinio no es un capricho de malos perdedores, pero tampoco una máquina mágica que convierte cualquier sospecha en fraude. Leer es saber sostener esas dos ideas al tiempo. Leer un dato o un discurso como dato no es escoger la frase que nos confirma. Si soy partidario de De la Espriella, leo “gobernaré para todos” y descanso. Si soy opositor, leo “agarren sus maletas” y me alarmo. Pero un discurso político no se lee como una consigna, se lee como una estrategia de persuasión. Ahí conviene volver a la retórica, no como palabrería sino como lenguaje de la democracia.

¿Desde qué lugar habla quien habla? ¿Qué autoridad intenta construir? ¿Busca aparecer como garante de la ley, como víctima, como salvador, como ciudadano sereno, como vencedor magnánimo? ¿Qué emociones quiere despertar: alivio, miedo, rabia, esperanza, sospecha, vigilancia? ¿Y cuál es la lógica del argumento? ¿La conclusión se desprende de las premisas o hay un salto entre una cosa y otra? Leer un discurso es hacerse esas preguntas.

No necesitamos ciudadanos que miren más datos. Necesitamos personas que los lean mejor: que distingan evidencia de inferencia, legalidad de conveniencia, conciliación de puesta en escena. En una democracia, el reto no es eliminar las diferencias de interpretación, sino desarrollar la capacidad de tener interpretaciones robustas y saber dejarlas ir cuando alguien me propone una mejor.

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Rafael Ordonez(27300)29 de junio de 2026 - 03:18 p. m.
Será de verdad posible "leer objetivamente"? Es decir uno lee y oye según el emisor, así sorprendió q uno acepte el preconteo y no q anucie la batalla del escrutinio y sorprende el otro proclamando q no hay vencedores ni vencidos y no tanto que les sugiera a algunos hacer maletas. Uno en discurso no tan largo refuerza sus mensajes otro en show montado habla largo y dice poco. Me dicen que el ganador será discreto para q no se le note lo que haga y que serán otros los ejecutores de su plan.
Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)28 de junio de 2026 - 03:30 p. m.
Los discursos hay que leerlos teniendo en consideración los antecedentes, el contexto y los hechos, por eso falta contrastarlo con el ejercicio de gobierno, que será artificioso como la campaña del falso felino
Felipe Fegoma(94028)27 de junio de 2026 - 09:42 p. m.
De lo mejor que se publicó en este diario últimamente.
Alberto Rincón Cerón(3788)27 de junio de 2026 - 09:28 p. m.
Y a manera de ejemplo, ¿Cuál es su lectura?
Edgar Vinasco Bernal(63418)27 de junio de 2026 - 05:17 p. m.
Excelente columna, la felicito. Debería enviarla a sus colegas columnistas de EE para que la piensen y olviden la ideologizacion que los acosa en este momento. Columnas cómo esta me llevan a replantear si renuevo o no mi suscripción al periódico.
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