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21 May 2022 - 5:30 a. m.

La “redención” de las mujeres villanas

Quienes crecimos antes de la pasada década vimos a pocas mujeres heroínas y más bien a muchas villanas. O, lo que es peor, a villanas semiinvisibilizadas. Mujeres para quienes existía un claro discurso mediático sobre su “maldad”, pero poca representación que les diera agencia en películas u otros formatos de cultura popular. En los últimos años esto ha cambiado. El cambio no solo pone en pantallas a las mujeres villanas, sino que las reivindica ante la retórica que existía sobre su supuesta maldad. Por poner un ejemplo, la película I, Tonya, dirigida por Craig Gillespie, complejizó la historia de la patinadora Tonya Harding, cuyo imaginario había sido reducido al de la envidiosa mujer de clase baja que rompió las piernas de su contrincante. Sin librarla de toda culpa, vimos más culpas y la vimos también por fuera del reductor juicio moral.

En una reciente columna, la profesora de periodismo Jessica Bennett recogió varias historias de mujeres enmarcadas dentro de lo que ella llama “tramas de redención”. Estas tramas apuntan precisamente a historias como la de Tonya Harding. Mujeres, en su mayoría blancas, a quienes se les ha hecho una revisión de su historia para complejizar su pasado y quitarles el estigma de villanas. Entre estas historias está el documental Framing Britney Spears, dirigido por Samantha Stark, que muestra la forma cruel en que el padre de la cantante se adueñó de su dinero. También está Impeachment, de la serie American Crime Story, que habla sobre la famosa infidelidad de Bill Clinton y Monica Lewinsky desde la mirada de las mujeres involucradas.

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