Publicidad

La tigresa del oriente y las de la patria

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Catalina Uribe Rincón
14 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
“La tigresa pop exagera para existir y la tigresa patriótica se contiene para pertenecer, pero, ambas, siguen a su tigre”: Catalina Uribe
“La tigresa pop exagera para existir y la tigresa patriótica se contiene para pertenecer, pero, ambas, siguen a su tigre”: Catalina Uribe
Foto: Cortesía Redes Sociales
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Supe de las tigresas de la patria hace poco por una estudiante que hizo el cubrimiento periodístico de una de sus reuniones. Son un grupo de mujeres que se autodenominan así y son seguidoras del candidato Abelardo de la Espriella. Al googlear encontré un video de la cuenta oficial de Facebook del candidato de una reunión en Chía, Cundinamarca.

En el video, se puede de primeras ver al candidato en una tarima levantando la mano a la frente con su clásico saludo militar. Después aparece una mujer con una sonrisa y gran energía diciendo: “que habla claro, que no dice mentiras, y pues aprovecho para decirle que Zipaquirá está con él”. Luego hay otra con un tono más serio: “como él lo dice, el ejemplo arrasa, y qué más que es un ejemplo de hombre de familia, de padre y de esposo, y eso es fundamental en toda la sociedad”. El video concluye con una mujer diciendo: “tiene mucho corazón, firme por la patria”. Esta última mujer cierra con el saludo militar.

Más que inaugurar una tendencia, estas mujeres encarnan patrones que ya venían consolidándose. De hecho, parecen emparentadas con las tradwives que se popularizaron en Estados Unidos con la llegada de Trump, pues la tendencia es a representar una feminidad devota, beata y moral. Mujeres que defienden a ese “hombre de familia” desde la identidad relacional de protector-protegida. Hay en este performance una nostalgia por la jerarquía, una evocación a estructuras donde cada uno ocupa su lugar y donde esa claridad se vuelve tranquilizadora. Se trata, especialmente, de representar una virtud en público (rezar, moralizar, custodiar) como una forma de participación política que es, al mismo tiempo, identidad y teatro.

Cuando oí que se llamaban tigresas, no pude evitar pensar en la Tigresa del Oriente, la cantante peruana Judith Bustos, que se hizo famosa con la canción “Un nuevo amanecer”. Bustos irrumpía con una pedagogía moral casi elemental: “aprovecha para ser feliz”, “domina tu orgullo”, “no seas egoísta”, envuelta en una estética exuberante de estampados felinos y coreografías. Su canción repetía que “mientras Dios te da vida y salud / aprovecha para dar amor”, y remataba con autoridad pop: “Tienes que rectificar tus errores… te lo dice la Tigresa”. Incluso llamaba a sus seguidores “tigrillos”, en una dinámica de comunidad identitaria de política contemporánea.

La diferencia entre las tigresas está en que la tigresa pop exagera para existir y la tigresa patriótica se contiene para pertenecer, pero, ambas, siguen a su tigre. La tigresa pop genera su identidad desde la hipérbole: el maquillaje, el estampado, la canción moralizante convertida en espectáculo. Su estética no busca respetabilidad; busca presencia. La segunda, en cambio, no exagera su singularidad sino su adhesión. Su gesto político no es la extravagancia sino la confirmación de la virtud exhibida, la identificación con un orden que promete protección. Si la tigresa pop se produce a sí misma, la tigresa patriótica se inscribe en una narrativa ya disponible.

Sin embargo, ambas coinciden en la figura que las convoca: la grandilocuencia, la teatralidad, la masculinidad escenificada como espectáculo. Tal vez la fascinación no radique en el orden que se promete, sino en la dramaturgia del poder que lo encarna. Las tigresas de la patria siguen a su tigre, Abelardo, y a su estética del exceso, kitsch, fedora, barba delineada, pelo engominado, incluso su paso por la ópera, que no es un mero ornamento, sino parte constitutiva de su autoridad. Aquí, el exceso no es accesorio; construye autoridad, codifica jerarquías y moviliza afectos; funciona como un lenguaje que traduce poder en espectáculo.

Conoce más

 

ERWIN JIMENES(18151)Hace 2 minutos
Eso se llama ,libertad..se pueden disfrazar de tifresa.de tigre,de mico ..total estamos en carnavales ..jajajajajajajaj.aa.
alfonso Lopez Diaz(9763)Hace 4 minutos
Tigresas siguiendo a la pantera rosa?
Atenas (06773)Hace 27 minutos
Cata, en gracia de discusión digamos q’ es válido tu análisis…..muy intelectual, por demás; de esos romanticones q’ anhelan un mundo pluscuamperfecto en el plano político…..pero hacia un solo lado de la sucia moneda q’ es ese turbio escenario.Y si tomamos el otro lado, el q’ es forzoso enfrentar,¿qué podrás decir del candidato señalado de caco…rro, preparado y dispuesto según lo pregona, a continuar el caos q’ le legará el infernal Petro, y q’ su faz de carecrimen lo anticipa?Atenas
  • ERWIN JIMENES(18151)Hace 5 minutos
    Los insultos ..el recurso de los incapaces ..sin argumentos serios ..no volveran a gobernar,en decadas ..miseranle ..tu mesias lo sabe ..a cargarle las maletas al destripador ..sin candidato,como cualquier partido de garaje ..en eso terminaron ..y los vamos a derrotar ampliamente ..idiota ..saludos al travesti,obdulito..como salio la operacion? ..chaoo Caligula.
HELMER CORTES UPARELA(61711)Hace 1 hora
Eso refleja la estupidez humana
Juan Camilo Sierra Castaño(26735)Hace 2 horas
Este escrito me puso a navegar por la publicidad de esa campaña y quedé con ganas de llorar, con sensación de lástima.
  • Atenas (06773)Hace 24 minutos
    No fregués, JuanCa, q’ así de sensible sos vos, pero, tontín, mira pa’l otro lado y te dará diarrea del miedo tan tenaz. Atenas
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.