6 Aug 2022 - 5:30 a. m.

Secuestradas para tráfico sexual

En 1998 fue noticia mundial la historia de Amy Lynn Bradley, una estudiante estadounidense de 23 años que desapareció dentro del crucero Rhapsody of the Seas de la compañía Royal Caribbean International. Según testigos, Bradley salió de su habitación en horas de la madrugada antes de que el barco atracara en Curazao. Después de eso no se supo nunca más nada de su paradero. Hasta hoy sigue desaparecida. En marzo de 2010 se le declaró “legalmente muerta”.

La investigación del FBI sugirió que se trataba de un posible rapto para tráfico sexual. Aunque el fotógrafo del barco se acordaba de haberles tomado fotos a Bradley y su familia, las fotos desaparecieron. Además, un turista aseguró haber visto a Bradley en la playa con unos hombres que parecían tenerla contra su voluntad. Un año después, un miembro de la Naval estadounidense aseguró que una mujer se le aproximó en un burdel de Curazao, le dijo que su nombre era Amy Bradley y le pidió que la ayudara. El soldado, por temor a reportar que estaba en el burdel, mantuvo silencio. Tras varios meses decidió hablar, pero ya era muy tarde.

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