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1 May 2022 - 5:30 a. m.

La verdad: ¿dónde está?

Nada más peligroso para una sociedad que no tener la posibilidad real de conocer la verdad sobre nada, desde lo menos importante hasta lo más crítico. Pero más grave aún es que esa dura realidad la crea en mayor grado el mismo Gobierno y nada menos que su cabeza, el presidente de la República: Iván Duque. Cuanto más importante es un hecho, mayor es la incapacidad del primer mandatario de la nación de decir la verdad. Lo más serio es que esa actitud se transmite cada vez más de forma eficiente a quienes deben asumir la responsabilidad de comunicarle al país los resultados de sus gestiones públicas. Es decir, Gobierno, presidente, funcionarios y asesores se han encargado de que el país pierda algo tan valioso como la verdad y deba preguntarse permanentemente dónde está, quién dice lo cierto. El ejemplo perfecto es lo sucedido con el último fallo de la Corte Internacional de La Haya sobre nuestro litigio con Nicaragua.

Al tratar de entender por qué vivimos esta situación, una primera explicación se puede encontrar en la incapacidad de quienes ostentan el máximo poder político en el país de reconocer sus fallas, errores y equivocaciones. Los colombianos nunca habíamos tenido un equipo de gobierno al que es imposible encontrarle un caso en que se arrepienta de algo y, por consiguiente, en que claramente admita que debe cambiar el rumbo de su proceder. Su mayor característica es su triunfalismo, porque sin sonrojarse convierte todo fracaso, todo error, en un éxito. Se agrega entonces que, con un Gobierno que pasará a la historia como uno de los más desprestigiados de las últimas décadas por la acumulación de fallas graves, para el grueso de la población ha sido muy difícil conocer con rapidez la realidad de muchas de sus actuaciones. No es entonces un asunto menor afirmar que no sabemos dónde está la verdad.

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