14 Sep 2021 - 5:30 a. m.

Lo que les espera

Si los 40 o más candidatos presidenciales que hoy se contabilizan en el país fueran conscientes de lo que les espera, ese número quedaría probablemente reducido al 10 %. Más aún, al paso que van los pronunciamientos de ellos, porque mujeres con verdadera posibilidad no se visualizan, solo se identifican generalidades que si no se precisan quedarán solo en eso, vagas promesas. La agenda necesaria es tan compleja que sería fundamental que, al margen de las preferencias electorales, las universidades jugaran ese papel de independencia y de acumulación de conocimiento que se supone tienen para ayudar a nutrir el debate presidencial e inclusive el de los congresistas que buscan ser elegidos. Para iniciar ese proceso, quienes observamos la realidad nacional deberíamos iniciar esta compleja tarea, exponiendo nuestras ideas y aceptando los sesgos propios de cada uno que sin duda un debate amplio y objetivo podría ir depurando.

Un país en proceso de reconciliación. Este es probablemente el reto más complejo en una sociedad que no se comunica sino por medio de los insultos, de las ofensas personales, del odio y el rencor. Probablemente, como lo dijo en su momento Adolfo Meisel, rector de la Universidad del Norte, lo que hoy se requiere, más que economistas, son psicólogos para ayudar a encontrarle salidas a este reto. Elementos claves: entrar al posconflicto, avanzar en el acuerdo con el Eln, diseñar una nueva estrategia contra el narcotráfico, justicia efectiva, recuperar la credibilidad en las Fuerzas Militares. Solo para empezar.

Una transformación productiva que incluya sectores que generen empleo y una profunda revisión a la política social que pase de las limosnas a la generación de capital humano que reduzca inmensas brechas de género, de etnia, de región, de capacidad para generar ingresos. Los economistas ortodoxos no lo harán, por consiguiente es fundamental abrir participación a todas las escuelas de pensamiento. Soñar no cuesta nada.

Crecimiento incluyente y sostenible para que por fin se acepte que somos parte de quienes en algo contribuyen al cambio climático, pero sobre todo que somos uno de los países más afectados por sus consecuencias. Recuerden a Providencia y su supuesta recuperación en 100 días.

Equipo gubernamental con experiencia, sin pasados oscuros, sin ánimo de enriquecerse. Es decir, con vocación de servicio público. Si el objetivo es enriquecerse, el sector privado los espera.

Descentralización del desarrollo para aprovechar la inmensa ventaja de ser un país diverso regionalmente. Es el momento de las regiones, entre otras, para reducir una de esas inmensas brechas que contribuyen a nuestra vergonzosa desigualdad. Bogotá no es el papá, es el socio.

La población rural como una prioridad, especialmente esa niñez y esa juventud que han perdido lo poco que tenían antes de la pandemia. Sin sector rural no hay agroindustria, real posibilidad de parar la desindustrialización que ha vivido el país. Es la brecha más grave en este momento, la rural-urbana. Le llegó la hora al campo.

Cada idea es una agenda en sí misma y, aunque faltan muchas, ¿qué tal empezar por estas? Las universidades y los columnistas tienen la palabra. Y candidatos, antes de hablar piensen.

cecilia@cecilialopez.com, www.cecilialopez.com

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