El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Censura por razones de peso…

Cecilia Orozco Tascón

18 de julio de 2023 - 09:05 p. m.

720.000 reproducciones acumuló, en dos días, un mensaje que publicó en Twitter Ramiro Bejarano, profesor de derecho y columnista de El Espectador conocido en los círculos judiciales y sociales por sus grandes litigios y sus opiniones agudas sobre los acontecimientos del país. El trino de su autoría que produjo tal curiosidad dice: “¿Cuál es el ‘periodista mercader’ cercano amigo de los Char que estuvo detrás de la decisión de Editorial Planeta de no publicar el libro de Laura Ardila?” El mismo día, la también columnista María Jimena Duzán replicó el mensaje del abogado en su propia cuenta digital, parodiándolo: “¿cuál será ese o esa periodista ‘mercader’ que ayudó a ‘pedalear’ la decisión de Planeta de no publicar el libro sobre los Char de Laura Ardila?”. Otros líderes de opinión reiteraron la acuciosa pregunta en torno a la censura previa que padeció el libro La costa nostra pese a que ese acto está prohibido por la Constitución. Aunque, siendo francos, la censura previa o la censura a secas se aplican aquí de tanto en tanto, con escándalo público como ahora y con mucha mayor frecuencia en el secreto de algunas poderosas salas de redacción.

PUBLICIDAD

La hipocresía nacional, deporte favorito de Colombia, no admite que entre los periodistas, que somos por oficio y naturaleza defensores de las libertades, particularmente las de prensa, información y opinión, existen unos muy connotados profesionales de los medios que terminan coligados con los intereses particulares de señores poderosos, incluyendo el de impulsar la censura a algunos de sus colegas, bien por motivaciones políticas, bien por sesgos ideológicos, bien por razones de peso… de peso del bolsillo, se entiende. De ahí, la pregunta capciosa del profesor Bejarano, la repregunta de la comentarista Duzán y las 720.000 veces que se reprodujo la duda. Una pata le falta a la mesa en la que se tomó la decisión estúpida, a mi juicio, y arrogante de suspender la publicación de la investigación de la reportera Ardila: conocemos la pata culpable de los Char-dueños-de-todo-Barranquilla que se comportan como clan hasta en la distribución perfecta de sus roles, tan perfecta que hasta Mario Puzo y Francis Ford Coppola la envidiarían para una nueva película de ficción. Pero es tema vetado.

Ardila no es la primera reprimida de la Familia: también lo fue por motivos idénticos la propia María Jimena Duzán cuando trabajaba para Semana en medio de la venta de esa revista a los banqueros Gilinski. Duzán protagonizaba, entonces, series visuales de denuncia para ese medio. Corría el cierre del 2020 cuando llegó una carta dirigida al nuevo dueño, Gabriel Gilinski, al vendedor, Felipe López, y al presidente de la publicación, Alejandro Santos. La firmaba el gerente de Supertiendas Olímpica a nombre de sus patrones. En resumen, decía que estaba enterado de que Semana publicaría “un capítulo de su especial Mafialand”, (otro Costa nostra, rodado por Duzán), que sería lesivo para la honra de los Char, y advertía que si se emitía, “se iniciarían las acciones pertinentes…” (ver web). Mafialand nunca vio la luz.

Conocemos la pata decisiva de Planeta, la enorme editorial que compró El Tiempo de los Santos hace década y media, tumbando una negociación, ya prometida, con el grupo Prisa. Planeta mostró, en aquella época, sus fauces empresariales porque iba tras el emporio alrededor del periódico más importante del país, pero ante todo perseguía apropiarse de un canal de televisión del tamaño de Caracol y RCN. El tercer canal, lo llamó.

Read more!

Se lo adjudicaría el gobierno de Álvaro Uribe (año 2007) quien estaba tan seducido por el poderío de derechas de Planeta, que le confirió la nacionalidad colombiana, en un 2x3, a Francisco Solé, el regidor de la editorial nombrado en Bogotá (ver web) y quien se convirtió, también en un 2x3, en un Fuad Char español: mandaba en todo y a todos, y todo el mundo quería besarle la mano. Íntimo amigo de gente de moda como José Obdulio Gaviria, a quien volvió columnista de El Tiempo, y de otros de su alcance y estilo, Solé se adueñó de nuestro pobre terruño hasta cuando le vendió el diario a Sarmiento Angulo en una pirueta en la que participaron abogados principales como Néstor Humberto Martínez. Y periodistas principalísimos de esos que se mueven entre las influencias, los negocios y las lagarterías. Algunos de ellos coinciden en amistades con los Char. Están hechos: cuentan con los favores de Planeta y con los del clan. A esos personajes debe referirse Ramiro Bejarano cuando pregunta por los “mercaderes”. Esta es la tercera pata de la censura a Laura Ardila que nos falta descifrar.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.