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Cláusula Petro, triquiñuela de billar

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Cecilia Orozco Tascón
02 de febrero de 2022 - 05:30 a. m.
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La existencia comercial, en unos negocios colombianos, de la denominada “cláusula Petro” que se viene incluyendo —según reveló Ramiro Bejarano en su columna del domingo pasado, en El Espectador— en contratos entre particulares, como una especie de semáforo en rojo que exime a los firmantes de cumplir lo pactado si el candidato del Pacto Histórico es elegido, es inaceptable económica, política y socialmente porque atenta contra el sistema democrático, contra la libertad de participación ciudadana y contra el derecho a votar por quien dicte el libre albedrío de cada quien. De acuerdo con el relato del profesor Bejarano, “se ha puesto en marcha la estrategia sucia de incluir una estipulación en los grandes contratos ... (que indica que) solo empezarían a ejecutarse si Petro resulta vencido en las elecciones presidenciales” o, lo que es lo mismo, “que se dejen sin efecto si (él) llegare a convertirse en presidente”.

El eco que produjo, en algunos medios, la confirmación de que es cierta la activación de esta amenaza de unos sectores de la economía a otros no fue tan contundente como para que sus ejecutores la escondieran y la negaran. Por el contrario, salieron a defenderla y, a mi juicio, a promocionarla mediante falsos profetas del derecho con el argumento de que esa cláusula compromete solo a los pactantes en ejercicio de su “autonomía privada”. Así intentaron sustentarlo los que se pegan del inciso menudito de los códigos menores con el fin de eliminar la lectura de la letra constitucional superior que protege el bien común muy por encima del particular, en este caso, la voluntad de las mayorías electorales de poner en la Casa de Nariño al candidato que escojan, sea este o aquel y estemos los demás de acuerdo o no con su selección. Ah, no, que no se trata de constreñimiento al votante porque es una decisión particular. ¿Cómo explicarían, entonces, los sabihondos blanqueados la variación en la conducta criminal de las bandas armadas ilegales que, antes, masacraban a la población completa y que, ahora, asesinan a uno solo de sus líderes? ¿Son entonces aceptables, hoy, los asesinos porque cometen un homicidio selectivo o la interpretación correcta será que entendieron que matar a un habitante es suficiente para amedrentar a toda la comunidad?

La “cláusula Petro” es perversa, en democracia, porque los sectores dominantes de la sociedad presionan a los más débiles con el mensaje —a Pedro para que entienda Juan— de que se abstengan de elegir al candidato que no gusta a los primeros, so pena de empobrecer más a los segundos y al país pues, ténganlo por seguro, no se trata únicamente de incumplir un contratico: detrás hay acciones mucho más lesivas como fuga de capitales, cierre de sedes empresariales, de inversiones y demás. En las normas jurídicas está tipificada la colusión, en el Estatuto Anticorrupción, como “un pacto ilícito de dos partes con daño a un tercero”. Se refiere a acuerdos restrictivos que minan la libre competencia, por ejemplo, en los precios de productos comerciales cuando dos empresas pactan, en secreto, no bajarlos sino mantenerlos altos con perjuicio para los compradores. Si bien es cierto que se habla de colusión, en general, cuando se alteran ilícitamente procesos de licitación pública, por analogía podría decirse, en el campo de los derechos políticos, que los señores que les ponen puntos suspensivos a sus negocios hasta cuando conozcan el nombre del próximo presidente están incurriendo en el ilícito de colusión porque pactan entre ellos con daño a terceros: el candidato y sus votantes.

Una revisión del asunto “cláusula Petro” resulta en que esta no es la primera vez que se aplica. Ya en las elecciones pasadas, en 2018, habían surgido las informaciones sobre ese pacto impuesto a la brava (ver). El resultado fue desastroso, no tanto por quien perdió como por quien ganó: Iván Duque. Se pregunta uno si la elección de este presidente, uno de los peor calificados por los colombianos en las últimas décadas, fue beneficiosa para la nación. La respuesta es “no”, aunque muchos lambones del poder digan otra cosa. Pues bien, la “cláusula Petro”, tal como lo dijo Ramiro Bejarano, se reactivó ¡desde agosto del año pasado! (ver). Hasta la agencia Bloomberg lo comentó hace meses (ver). No es un cuento que se pueda tomar a la ligera: no solo Petro puede sufrir las consecuencias del amedrentamiento económico; también pueden arruinar al país los alarmistas que van más allá de lo racional, con disculpas, para seguir manejando los billones de pesos del Presupuesto Nacional. Como sostiene la economista Cecilia López: que los demás candidatos le compitan a Petro con propuestas y le ganen con votos. No con triquiñuelas de billar, añado yo.

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Oscar(56295)22 de febrero de 2022 - 12:20 a. m.
La clausula Petro no es ilegal ni mentirosa. Es solo la cruda realidad. Si estos periodistas al servicio de la izquierda populista, corrupta y sucia, leyeran más, se informaran mas y viajaran mas a conocer la realidad de los países que vivimos bajo ese macabro régimen, se darían cuenta cuanto se destruye un país bajo la izquierda. Y luego como acaban con el periodismo. Vengan a México y véanlo.
Alberto(15615)05 de febrero de 2022 - 06:22 p. m.
Típica estrategia y bajeza paisa-uribista. Giran en torno al engaño, la estafa, el delito, y hasta el crimen; sin principios ni escrúpulos, con cinismo repugnante. Bajeza, delincuencia y cinismo encarnado todo en la figura del maquiavélico Uribe, quien tiene tan identificado el bajo nivel intelectual y de criterio de sus seguidores que sabe cómo mantenerlos engañados y cómo corromperlos.
Magdalena(45338)04 de febrero de 2022 - 01:40 a. m.
Muy oportuna su interpretación de la cláusula Petro denunciada en la columna del doctor Bejarano, también podemos concluir que esto se da por el miedo y cobardia del colombiano que ostenta algún tipo de poder, ya sea político o económico , su miedo se ajusta al dicho que reza" Si el barco se hunde las ratas son las primeras en abandonarlo" Se van para Miami a invertir la plática.
Jorge(66737)04 de febrero de 2022 - 12:17 a. m.
¿Qué mas da destruir a una persona y a una nación cuando se trata de mantener impune al sujeto que ha convertido a Colombia en una cloaca donde la ética y los principios son inexistentes? Todo lo que toca Uribe se pudre, nada en su accionar ha sido limpio pues lo único que busca es huir de la justicia, hoy prostituida y amenazada. Pero se puede engañar a pocos por mucho tiempo, no a una nación
Claudio(58980)03 de febrero de 2022 - 08:11 p. m.
Me consta que sucede cotidianamente. Y se sienten orgullosos pues se declaran "gente de bien". El sujeto articulador de los desmanes de Odebrecht, desde Europa, aclara retadoramente y advierte que inversionistas particulares (sic) dejarían un negocio de 200 millones de dólares din efecto, si Petro gana. Cinismo gansteril.
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