Me quedé corta, como casi siempre ocurre cuando se intenta descubrir un foco de corrupción. La infinita actividad clientelista de Cabello —como califiqué, hace poco, una de las características de la conducta pública de la procuradora— es apenas una de las líneas de acción de sus gestiones opacas. Otras de sus vías, más gruesas, más oscuras, ejecutadas con su permiso y bajo su responsabilidad, empiezan a aflorar en forma de contratos millonarios entregados a dedo; también, de convenios de cooperación internacional en los que es fácil ocultar a cuáles bolsillos llegan los recursos extranjeros y nacionales que se manejan en ese tipo...
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