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Falcao ingresa oficialmente al Rayo Vallecano
A esta hora Radamel Falcao García se incorpora oficialmente al Rayo Vallecano de Madrid en medio de una gran expectativa por los aficionados. El colombiano vestirá el dorsal número tres, y se espera que “El Tigre” debute este fin de semana en el clásico madrileño contra Getafe en una nueva jornada del campeonato español.
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7 Jul 2021 - 5:30 a. m.

El abrazo de Cabal con la “gente de bien”

La congresista María Fernanda Cabal, que se ha hecho conocer no por méritos propios pues no se sabe de ninguno que la acredite sino porque se arrimó al árbol con la sombra de Uribe, quiere hacer creer que aspira a ser la sucesora de Duque del que habla tan feo y tan mal. “Bueno”, dirá ella (el silencio inteligente no es virtud que posea, es claro), “si Iván llegó a la Casa de Nariño, ¿por qué yo no podría?”. Cabal estaría traicionando, así, a su cercano amigo Óscar Iván Zuluaga, excandidato, precandidato y candidato perenne, con quien celebraba su fiesta de cumpleaños y al que, supuestamente, apoyaba para el cargo que, hoy, le disputa: de pareja de baile, a rival.

También sería competidora de otro de sus compañeros amados, el precandidato presidencial y coronel (r) del Ejército Publio Hernán Mejía, condenado a 19 años de cárcel como autor intelectual de asesinatos de civiles que fueron disfrazados como “bajas en combate”. Mejía ha anunciado que su “único ideal es salvar a Colombia”, gracias a que anda libre, burlándose del Acuerdo de Paz, de la JEP... y del reguero de víctimas que dejó.

Volvamos a Cabal. Sus deseos oscuros y los desafueros verbales que utiliza, a ciencia y conciencia, con incitaciones a un clima de violencia política y de discriminación social, no tendrían relevancia pues podría pasar por la loquita agresiva del barrio. Pero la función parlamentaria le otorga visibilidad y campo de acción y ella los aprovecha en medio de la más absoluta impunidad: los jueces no la tocan. El pasado fin de semana, Cabal se unió a la “gente de bien”, como se autodefinen, con cinismo, en Cali, las personas adineradas que aplauden a los pistoleros de civil que salen a las calles, al lado de policías, a matar manifestantes, la “chusma” que dirían ellas. La “gente de bien” fue convocada el domingo pasado, a una “pintatón”, entre otros, por un sujeto que fue grabado precisamente disparando contra una protesta en Ciudad Jardín.

Imágenes de personas de civil disparando en las protestas del paro nacional.

Él mismo se identificó, después de que su imagen armada rodara en las redes, como Andrés Escobar. Adujo que era “empresario”, disculpa machacada desde los tiempos del ultraderechismo vinculado al fenómeno paramilitar. Escobar citó, desde un plácido lugar al lado del mar, repito, a una “pintatón”, es decir, a borrar los grafitis que dejaron los inconformes del paro, en murales de la ciudad.

En efecto, llegó un grupo de ciudadanos y eliminó la huella pictórica de los manifestantes en un acto desafiante y provocador que, en todo caso, resulta menos grave que borrar del todo a los jóvenes. La “gente de bien” que echó pintura gris sobre las frases que los estudiantes dejaron en los muros ha debido tener algún tipo de coordinación por su vestimenta: camisetas blancas con un letrero, en el pecho, en que se leía “#YoSoySeguridad”, y otro en la espalda que clamaba “No al comunismo” (ver). La señora Cabal no podía faltar: aterrizó en el sitio para dar su discurso a sus seguros votantes. Y se abrazó, efusiva, con un individuo que poco después fue identificado como Gustavo Adolfo Muñoz, capturado, en 2013, como jefe de una “fábrica nacional de falsos testigos”, según descubrió el columnista Daniel Coronell (ver).

María Fernanda Cabal en Cali.

Muñoz, cercano a altos mandos militares y a los promotores de la reelección de Uribe Vélez, en 2004, se había dedicado a conseguir delincuentes que mintieran sobre políticos de la oposición (desde entonces viene la treta de conseguir testimonios en las cárceles). Por las falsedades tramadas por Muñoz, el senador Luis Fernando Velasco estuvo cuatro meses en La Picota como presunto miembro de las Farc. Pero la justicia encontró que Velasco no era guerrillero (¡!) y que Muñoz era responsable del montaje. Por eso lo condenó a seis años de cárcel por los delitos de falso testimonio, fraude procesal, falsa denuncia y calumnia. El abrazo de Cabal no sorprende: es lo de ella, lo del uribismo y, desde luego, lo del jefe máximo de la “gente de bien”.

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