Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Lo último que le faltaba a Petro para que se deteriorara aún más su ya mala imagen, era un escándalo de corrupción. Toda una paradoja si se tiene en cuenta que fue elegido como símbolo de la anti-corrupción.
Lo peor para la situación que hoy enfrenta Petro es que el lío entre el Fondo de Vigilancia y Seguridad del Distrito (FVS) y la ETB le atañería directamente a él por la orden que le dio al gerente del Fondo, Fernando Arbeláez, de firmar un otrosí de un contrato con aparentes trazas de ilegalidad, y de darle a la ETB $15 mil millones sin que esta entidad le explicara al girador de esos dineros en qué iba a invertirlos, cuántas deudas iría a pagar con ellos ni por cuáles de los servicios que la línea de emergencia 123 le presta, supuestamente, a la ciudadanía para protegerla.
Pero ¿por qué habrían de lesionarse las arcas de la ciudad si el Fondo y la ETB pertenecen al Distrito y no hay intereses particulares? Error: La ETB basa su negativa a entregar información a quien se la solicite con el argumento de que es una “sociedad por acciones… que se rige por las normas del derecho privado y (que) goza de autonomía administrativa, patrimonial y presupuestal”. Significa que esa empresa, a pesar de cotizar en bolsa —lo que implica publicar cifras exactas— y de prestarle servicios indispensables a la comunidad, puede mantener bajo reserva todo lo que sus directivas señalen, como lo haría una firma particular. No obstante, el socio mayoritario y dominante de la ETB es el Distrito Capital que conserva el 86.5% de sus acciones que, contabilizadas con las de otras entidades del sector público suman el 88.4%. Curiosamente, los accionistas privados que solo tienen el 11.6% parecen manejar y dirigir todo cuanto allí acontece y de cuya gravedad todavía no estamos ni medio enterados.
Los ejemplos son útiles porque aterrizan las opiniones sobre los hechos: el 6 de abril del año pasado, Noticias Uno dio una noticia que basó en documentos y en declaraciones del que entonces ejercía como fiscal del sindicato de la ETB. Básicamente, se dijo que la entidad distrital “de derecho privado” autorizó y entregó a sus ejecutivos $6 mil millones de pesos en total, por “primas de productividad” del año 2013. Su presidente, Saúl Kattan Cohen obtuvo una bonificación de $220 millones; Hernando Chica Zuccardi (de la poderosa familia de la exsenadora Piedad Zuccardi de García Romero, detenida y procesada por parapolítica) recibió, en su calidad de vicepresidente Financiero, más de $167 millones; y Hugo Eslava, vicepresidente del Servicio, $139 millones, entre otros. En total, y según el contralor distrital Diego Ardila, los directivos de ETB se repartieron $12 mil millones en primas de éxito a pesar de que sus utilidades descendieron en $93 mil millones entre 2012 y 2013. En ese momento Kattan protestó, acusó a Noticias Uno de violar la reserva financiera y un año después echó al trabajador que habló con los periodistas cuando logró que un juez laboral diera autorización para levantarle la protección sindical por violar el secreto de Kattan que tenía prelación sobre el interés general ¡Vaya juez! Hoy ese trabajador está en la calle y Kattan continúa tan campante. Bueno, tal vez no. El gerente del FVS Fernando Arbeláez abrió la compuerta de lo que se esconde en la ETB. Y empieza a oler feo. Muy feo.
Entre paréntesis y derecho público de petición. Alcalde, ¿es verdad o no lo es que Kattan fue nombrado en la presidencia de ETB por sugerencia de su cuñada María Teresa Alcocer, a su vez esposa del contratista y constructor Carlos Gutiérrez, su concuñado?
