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8 Jun 2022 - 5:30 a. m.

La bonita familia presidencial

De ser elegido el exalcalde Rodolfo Hernández para suceder a Iván Duque, este país no solo retrocederá al estado de las republiquetas corruptas de Latinoamérica, del siglo pasado, como el de la República Dominicana del dictador Trujillo o, en el presente, el de El Salvador debido a su errática decisión de votar por el autócrata Nayib Bukele —a quien Hernández admira—, sino que los colombianos tendríamos en la cúpula del Poder Ejecutivo a una “bonita” familia presidencial de la cual no nos sentiremos precisamente orgullosos. Se ha informado, con suficiencia, sobre el proceso penal que cursa contra el cantinflas de Bucaramanga por hechos relacionados con su interés delictivo, de acuerdo con imputación de la Fiscalía de su caso ante un juez, en la adjudicación de un contrato de US$250 millones para construir, con supuesta tecnología de punta, un relleno sanitario que sirviera al área metropolitana de esa ciudad, en 2017. Pero a sus votantes, encantados con su ramplonería e ignorancia, parece no importarles, y tampoco a personas del entendimiento de los Galán, quién lo creyera. ¡Pobre padre, adonde fue a parar su legado!

Se ha contado con menor difusión, aunque sí se ha divulgado en medio del marasmo nacional, la participación en ese negocio del hijo de quien nos gobernaría, Luis Carlos Hernández Oliveros, y su esfuerzo, a cambio de coimas, para que el consorcio Vitalogic RSU fuera el ganador del contrato, desde luego, con el apoyo de su papi. Pero, por algún motivo que presumo corrupto, la Fiscalía seccional no ha investigado los actos atribuibles a este monstrico, pese a contar con las evidencias de su conducta desviada.

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