El país entero, tanto los 100.000 asistentes a la transmisión de mando del 7 de agosto, como otros millares de colombianos que estaban en sus casas pegados del televisor o del computador para seguir la transmisión en directo; quienes trabajamos ese día por razón de nuestro oficio; los invitados especiales; los jefes de Estado visitantes y hasta el rey Felipe VI, presente en la Plaza de Bolívar, entramos en estado de suspenso durante unos 15 minutos. Fue una situación incómoda, cortante, que los organizadores de la ceremonia resolvieron con música de gran calidad que, por fortuna, habían contratado. El presidente Petro se veía...
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