En diciembre de 2018, en medio de la conmoción nacional por las extrañas muertes –con diferencia de apenas cuatro días– del ingeniero Jorge Enrique Pizano y su hijo Alejandro, las declaraciones del director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés, sobre las necropsias y otros exámenes forenses a los Pizano precipitaron su vergonzosa renuncia. Las afirmaciones de Valdés, un médico especializado en investigaciones de escenas de delitos, resultaron no solo falsas sino contrarias a la ciencia. Pero, del otro lado, sus mentiras se ajustaban a la perfección a las necesidades políticas del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, su...
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