LOS CARICATURISTAS SUELEN RESUmir en una imagen y poco texto lo que los columnistas tratamos de explicar con cientos de palabras.
En una caricatura de Mheo en El País, de Cali, Juan Manuel Santos habla consigo mismo sobre una idea que acogió entusiasmado, pues ha sido, precisamente, el sueño dorado de su jefe. Dice Santos en la versión de Mheo: “Que la Fiscalía haga parte del Ejecutivo… y verán cómo bajan dramáticamente los índices de altos funcionarios investigados”. Aunque la frase haga sonreír, no es un chiste. Podría ser “dramáticamente” cierta. Nada como la coyuntura actual, por ejemplo, en el caso de la investigación por la yidispolítica contra el ex ministro Sabas Pretelt, para demostrarlo:
Hace dos años, Yidis Medina fue condenada por cohecho cuando confesó y demostró ante la Corte Suprema cómo vendió su voto a favor de la reelección presidencial. La Corte compulsó copias a la Fiscalía para que ésta investigara a los ministros, entre ellos Pretelt, porque podrían haber participado, junto con Yidis, en la comisión de ese delito. Sin necesidad de tanta pesquisa, por puro sentido de la lógica natural, cualquiera deduce que una congresista provinciana recién llegada no contaba con el poder y alcance para que el Gobierno nombrara a sus amigos en oficinas públicas vitales de su región. ¿O sería a espaldas de todos?
Pero el entonces ministro del Interior tenía Fiscal amigo. Es más, Fiscal subalterno. Tanto así, que Mario Iguarán declaró su impedimento para investigarlo. El caso Pretelt pasó al despacho del vicefiscal Guillermo Mendoza, hoy Fiscal encargado. Cuando éste trató de avanzar en lo evidente, algo que todavía no se sabe públicamente sucedió; y el proceso se paralizó. No sólo en lo que tocaba a Pretelt. Tampoco en cuanto a los demás funcionarios de la Administración de la que el Fiscal había sido viceministro. Bastó que se terminara el período de Iguarán; que Mendoza liderara la entidad, y que llegara a la Vicefiscalía un hombre incorruptible, para que proceso tan importante para la democracia real, como es el de ratificar que la reelección presidencial fue ilegítima, empezara a tomarse en serio. El señor Pretelt ha sido acusado.
El DASgate es otro caso. Su cuerpo directivo y miembros del círculo presidencial estarían involucrados en el más asqueroso espionaje ilegal de que se haya tenido noticia en el país. Que alguien levante la mano si cree que en la Colombia de 2014, cuando se haría efectiva la propuesta de que la Fiscalía esté bajo el mando del Presidente, el jefe de Estado no intervendrá en las investigaciones, no ordenará dilatarlas cuando le convenga o no las manipulará a favor o en contra, según el encartado, a través de quien sería ya no su ex funcionario, como Iguarán, sino su subalterno directo.
Juan Manuel Santos puede ser el próximo Mandatario y quien tenga dudas de que intentaría hacerse reelegir en 2014, no lo conoce. ¿Santos con el poder del Ejecutivo + el investigativo? ¡Que Dios nos proteja! Respeto la bien intencionada propuesta de Yesid Reyes, prestigioso penalista, quien la esbozó en su columna de El Espectador y la ratificó en su entrevista con María Isabel Rueda. Él justifica la teoría del cambio constitucional con la dificultad que ha surgido para que la Corte escoja un titular de las ternas dependientes que ha enviado el presidente Uribe. Con respeto, el doctor Yesid consulta la razón académica, no así la realidad política. Y sin buscarlo, deslegitima las motivaciones éticas de la Corte, que las tiene, y de sobra. No estamos en Dinamarca sino en Cundinamarca, como diría alguien por ahí.