Tiene razón el columnista Ramiro Bejarano cuando pide que “ojalá algo (trascendente) suceda porque es lo único que salva del marasmo una campaña en que nadie despega ni convence”. Salvo excepcionales intervenciones de algún candidato, los colombianos nunca habíamos padecido, como esta, una competencia presidencial tan superficial. Pareciera que el carácter frívolo del actual mandatario ha contaminado de tal manera el ambiente que los aspirantes a sucederlo no han podido superar su nivel. La repetición de las fórmulas de siempre: “Lucharé...
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