Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Una “encuesta” y ¿el verdadero candidato de Uribe?

Cecilia Orozco Tascón

14 de enero de 2026 - 12:05 a. m.

“Que la hagan ‘llorar’, con los comentarios, a esa María José; que la hagan ‘llorar’…” La frase cuyo significado perverso no se disimula con el uso figurado del verbo llorar –que, en este caso, podría implicar una amplia gama de intenciones vengativas relacionadas, más bien, con “avergonzar”, “arrinconar”, “aislar”, “sufrir” e, inclusive, “amenazar” o “cancelar”–, no fue dicha por un matoncito digital ni por uno de los llamados “influenciadores” que pululan en las plataformas. Fue pronunciada por un expresidente de Colombia (ver), y no por cualquiera sino por el más poderoso del país en lo que va corrido de este siglo. El que manda a sus seguidores a destruir a una joven contradictora política –sin más espacio público que sus redes digitales en donde despliega su activismo electoral– busca castigarla por haber increpado a Paloma Valencia cuando se tropezó con ella en un avión (ver). Se trata de quien, pese a las manchas sucias en su historia, quiere reelegirse por cuarta ocasión: una, en cabeza propia; otra, fallida, con la primera presidencia del rebelde Santos y una más, con el sumiso Duque. Uribe Vélez desea, todos lo sabemos, prolongar su dominio agónico de la nación, aunque esta ya no se parezca a aquella que encontró en 2002, fascinada con su autoritarismo fascistoide.

PUBLICIDAD

Sin embargo, con nadadito de perro, va imponiendo a los precandidatos presidenciales que imitan su antigua imagen y que repiten, aun cuando burdamente y con mayor impudicia, sus directrices de odio contra todo lo que se oponga a sus sesgos e intereses. Así, mientras impulsa formalmente a la cándida candidata escogida por él y solo por él, pero con la cobertura de una supuesta encuesta de su partido, el expresidente coquetea con otros aspirantes –no por casualidad– hombres remachos. Lo sean o no, al menos dan esa sensación: a pesar de su cuidada apariencia, uno ofrece militarización de la sociedad y, el otro, enarbola propósitos sanguinarios de nuestro pasado, como ese en que anuncia que es el “enemigo acérrimo” de “los señores de la izquierda” y que hará “todo lo que esté a su alcance para destripar(los)… (y) para acabar ese ‘cáncer’”. Su rechazo al derecho a existir de los opuestos no puede ser más elocuente: “a esa plaga hay que erradicarla y, en mí, encontrarán al peor enemigo” (ver).

Read more!

He aquí que, en este clima pavoroso, aterriza una encuestadora extranjera que se autocalifica como una de las mejores del universo para revelarnos el nombre del supuesto favorito de los votantes. Se llama AtlasIntel la cual –no tienen que adivinarlo por su obviedad–, fue contratada por la muy independiente e imparcial revista Semana, actriz mediática de la derecha radical, desde luego, con el expresidente de marras a la cabeza. AtlasIntel nos advierte, vaya sorpresa, que el cuestionado personaje de millonarios recursos dinerarios conseguidos con la paga de sus también cuestionados clientes, el mismo al que, ahora, sus presuntas víctimas llaman “el destripador”, es el número uno en las preferencias de unos “anónimos” electores del mundo virtual que fueron reclutados “a través de publicidad programática mientras navegan por internet en su vida cotidiana”, según trató de descifrarlo su director, Andrei Roman (ver), para darle credibilidad a sus mágicas cifras pero, ante todo, para justificar la violación a la ley colombiana que fija parámetros estrictos en materia de divulgación de pronósticos electorales (Ley 2494, de 2025).

Read more!

Expertos en la materia que hablaron con esta columnista coinciden en que una “encuesta” digital anónima, como la que AtlasIntel afirma que realizó, es imposible de verificar en la identidad de sus participantes; y, por tanto, en la representatividad poblacional, equilibrio y diseño de la muestra, y en la validez de “nuestra metodología propietaria” (o sea, invento propio), como la define Roman con aire de prestidigitador, más que de científico estadístico. Mírese por donde se mire, AtlasIntel camufló, con vestido de estudio, el gusto que quiso darle a su cliente, Semana. Por eso concluyó que el ganador de la primera y de la segunda vuelta, es el candidato de Semana (vaya sorpresa); de sus propietarios, los Gilinski quienes, pragmáticos ellos, ya abandonaron a su desinflada exdirectora; y, sobre todo, del jefe de Paloma Valencia. Dado que esa empresa es una firma privada, puede hacer negocios con quien le pague bien, como pagan los Gilinski; y puede complacer al que le dé la gana. Lo que no puede es inducir cambios en la carrera presidencial, con la publicación de engaños pseudoestadísticos. Entre otras cosas, el comité de cinco expertos escogidos por el Consejo Nacional Electoral (ver) para vigilar el cumplimiento de la ley en este campo, ¿ya empezó a actuar o antes de su primera tarea decidió irse de vacaciones?

Entre paréntesis.- No soy la única persona que duda de la neutralidad de AtlasIntel. El primero en señalar su muy probable parcialidad política fue Miguel Uribe Londoño que la objetó cuando, precisamente, el Centro Democrático la iba a contratar para que adelantara una encuesta interna en ese partido. Según Uribe Londoño, hoy expulsado de esa colectividad, AtlasIntel “no cumple con los valores de transparencia, auditabilidad (sic) ni representatividad”. El Tiempo dijo, en su momento, que el padre de Miguel Uribe Turbay (q.e.p.d.) aseguró que tal encuestadora “ya venía trabajando para unos empresarios colombianos desde hace meses” y que “tenía resultados que ponían en primer lugar a la senadora María Fernanda Cabal” (ver). Hoy, ¿Cabal también apoya al “destripador”?

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.