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El surgimiento de la gobernanza criminal global

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César Niño
08 de mayo de 2026 - 08:11 p. m.
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El siglo XXI ha sido un escenario tensionante y de grandes transformaciones. No solo por el ascenso de las nuevas tecnologías, sino también por el regreso de viejas formas de hacer la guerra, sumadas a nuevas lógicas criminales. La globalización y la instantaneidad de la información han permitido ciertos ajustes sistémicos que llaman profundamente la atención. El siglo XXI luce como una especie de tazón sin fondo donde cabe todo: un recipiente en el que convergen las formas clásicas de hacer las cosas y todas aquellas aún por inventarse, junto con nuevos y sofisticados autoritarismos democráticos. Sin embargo, hay dos ingredientes de ese tazón que se destacan de manera sobresaliente por su capacidad de desencajarse y alejarse de las formas tradicionales.

Esos dos elementos son la guerra y el crimen. Y es que la distinción entre ambos está muriendo. Puede que no hayan sido las políticas públicas, ni los Estados, ni las organizaciones internacionales quienes propiciaran su extinción dentro de los cánones de los grandes análisis; pero sí, al menos, los embates de estos tiempos han terminado por convertirlos en un licuado espeso y cada vez más homogéneo.

La guerra y el crimen han llegado a su fin tal como los conocíamos. Los bordes analíticos y conceptuales han alcanzado un estado de absoluta saturación y derrame. Los actores de hoy operan simultáneamente como ejércitos y, al mismo tiempo, como redes criminales; actúan como actores políticos, pero también ejercen autoridades locales; son sostén de economías subterráneas, cuentan con dispositivos de gobernanza y poseen la sofisticación tecnológica suficiente para tercerizar la violencia. Esto significa que las categorías que se nos hacían comunes para definir y darles nombre a las cosas ya no alcanzan ni bastan para comprender las violencias contemporáneas. En ese licuado, lo único evidente es que la guerra se criminalizó y el crimen se militarizó. Entonces, la guerra y el crimen, tal como los conocíamos, han muerto; pero ahora habitan en cuerpos extraños, con formas flexibles y con una enorme aceleración tecnológica.

Lo preocupante, aunque también profundamente interesante, es preguntarse qué ocurre cuando un grupo criminal tiene capacidad militar, controla territorios, posee una enorme capacidad para reclutar sensibilidades a través de las redes sociales, ostenta legitimidades locales, alcanza relacionamiento internacional, desarrolla una suerte de diplomacia catalítica, controla mercados ilícitos y hasta sostiene narrativas políticas. A partir de ahí, al menos conceptualmente, todo deja de funcionar.

Desde los carteles mexicanos y Boko Haram, pasando por Hezbolá, el grupo Wagner, el ELN o las disidencias de las FARC, todos han dejado de operar bajo los marcos tradicionales de análisis que diferenciaban el crimen de la guerra. No nos hemos dado cuenta, pero en ciernes está emergiendo un orden criminal internacional: mucho más articulado, menos lento y más sofisticado que el otro. Estamos presenciando una suerte de gobernanza criminal global, esta como la solidificación de estructuras híbridas de poder que ya no solo trafican o ejercen violencia, también administran territorios, regulan economías, producen legitimidades y disputan funciones históricamente reservadas al Estado.

Se trata de actores flexibles, transnacionales y tecnológicamente sofisticados que han terminado por desdibujar las fronteras entre guerra y crimen, pero coexiste y opera con el otro orden y la otra nostálgica gobernanza. Pronto veremos cada vez más públicas, cumbres de líderes criminales, despliegues de infraestructura diseñado por ellos, y hasta mecanismos alternativos de solución de controversias, claro está, entre criminales.

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César Niño

Por César Niño

Profesor de Relaciones Internacionales.@cesarnino4
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Felipe(dw15k)10 de mayo de 2026 - 02:40 p. m.
¿Pero cuándo las guerras no han sido enormes crímenes cometidos por los gobiernos? ¿Puede afirmarse que en la 2GM los aliados no cometieron delitos por defenderse y que no son crímenes los bombardeos sobre Dresde, Berlín, Tokio, Hiroshima? Ni hablar de Vietnam dónde EEUU arrojó más bombas que en la 2GM sin haber recibido una pedrada en su suelo. Más bien, el crimen organizado ha acumulado el capital para portarse como los gobiernos que saben muy bien como se ejerce el poder.
Atenas (06773)09 de mayo de 2026 - 02:18 p. m.
Por supuesto q’ sí, César. Ese podrá ser el camino q’ les espera a las naciones q’ incapaces son de enfrentar la creciente criminalidad, hoy con más experiencia y sofistiquez xq’ se la ha dejado crecer. Montar artilugios conceptuales pa buscar acuerdos con quienes tienen la imborrable impronta de apelar a todas las formas de lucha en procura de sus arteros propósitos es como dejarles la puerta abierta pa q’ entren a hacer más daño. Pa mi, en cuanto a enfrentarlos, es la virtud de Trump. Atenas
Jesús(90019)09 de mayo de 2026 - 01:58 p. m.
La alta concentración de la riqueza; una tecnología que reemplaza la mano de obra humana; un ser humano que ya no critica, que no razona, solo observa la pantalla de su teléfono y el total desprecio por los derechos va a llevar a la humanidad al gran genocidio que los más ricos van a cometer contra nosotros.
  • Atenas (06773)09 de mayo de 2026 - 02:20 p. m.
    ¡Jesús, María y José, ¿qué es lo q’ estás diciendo, home Jesús?¿Tan apocado sos? Atenas
CARLOS BARRGAN(lcggj)09 de mayo de 2026 - 01:18 p. m.
Excelente columna. Lo que está por verse no es nada halagüeño.
Jairitoco(24834)09 de mayo de 2026 - 12:51 p. m.
Ahora quien usa todas las formas de lucha para sus propósitos es la Derecha....el ejemplo los narcos convertifos en ejércitos paramilitares controlando territorios y presupuestos oficiales y poniendo senadores, concejales, alcaldes y ahora pretender encuadrar al poder a su abogado predilecto.
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