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Urgen los teóricos

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César Niño
29 de enero de 2026 - 10:34 p. m.
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Adjetivar y sustantivar son lugares comunes para referirnos, sobre todo, a los inicios de los años. Este 2026 ha empezado frenético, como todos, pero también ha iniciado con un frenesí de acontecimientos que agudizan esos espacios comunes. Al tiempo de ese coctel de eventos y asuntos que nos rodean, empezó un nuevo curso académico en las universidades colombianas. En especial, el mundo les ha dado la bienvenida a los nuevos y ya avanzados estudiantes de Relaciones Internacionales. Eso es emocionante y desafiante, porque conducir conversaciones desde las aulas, mientras ocurren eventos en Ruanda, Teherán, Minneapolis o Caracas, sugiere, en todas las oportunidades, estar al mismo tiempo en muchos lugares.

Seguramente, como está declarado en las guías de estudio y los contenidos de las clases, habrá que explicar y abordar los temas seminales y canónicos de la disciplina. Habrá que volver a los ejemplos de antaño y a señalar las complejidades que tiene la historia de la disciplina, así como las del mundo contemporáneo. Seguramente, la nostalgia de explicar el funcionamiento del orden internacional de hace tan solo unos años, el de hace unas cuatro décadas, empujará a generar la necesidad de pensar sobre la volatilidad de las cosas y la peligrosidad de explicar desde una orilla todo. Los marcos analíticos y teóricos ya afincados seguirán siendo funcionales, siempre y cuando estén conectados al oxígeno nostálgico. Seguirán siendo útiles, no hay duda, pero insuficientes, está claro.

La vida suele explicarse hacia atrás, mientras se vive hacia adelante. Entonces, toda explicación sobre el mundo actual tendrá que tener eso presente. Los académicos tendrán otra tarea, para sumar a sus ya muchas en sus planes de trabajo y agendas de investigación, y es lograr explicar a sus estudiantes, haciendo un “zoom out” al sistema internacional, las razones por las cuales el mundo basado en reglas, que se resquebraja rápidamente y que va como un bólido contra un muro, se acaba. También explicar que, incluso, nuestra nostalgia sobre ese sistema liberal que va al despeñadero es producto de arreglos artificiales que nos dieron, como sociedad, cierta calidad de vida. No es fácil. Los profesores tenemos que hacer notar que, aunque no tengamos los marcos suficientes, se puede recordar el futuro.

Es necesario volver a adjetivar, sustantivar y conceptuar. Es fundamental volver a explicar. Hay que darles lugar a las palabras y otorgarles palabras a los lugares. Desde 2013 hay registros de FundéuRae con las palabras del año. En 2013 fue “escrache”, en 2014 “selfi”, en 2015 “refugiado”, en 2016 “populismo”, en 2017 fue “aporofobia”, en 2018 “microplástico”, en 2019 “emojis”, en 2020 “confinamiento”, en el 2021 “vacuna”, para el 2022 fue “inteligencia artificial”, en 2023 “polarización”, en 2024 “dana” y en 2025 “arancel”.

Es impajaritable formar teóricos, también. Parece que la fugacidad de las cosas ha llevado a desplazar la importancia de que haya personas dedicadas a explicar y a hacer entender el mundo. En un lugar como este, lleno de incertidumbres globales, potencias revisionistas, crisis climática, guerras de invasión, inteligencia artificial, hambrunas, nuevas tecnologías, enfermedades, pobreza, desplazamientos forzados, violencias, crimen organizado, terrorismo internacional, populismos, autocracias, muertes de las democracias y demás, pareciera que ya no hay nada más qué decir, nada más que teorizar. Y, a pesar de que haya bastantes sobrediagnósticos del fin del orden liberal, nadie sabe qué tipo de orden puede emerger, porque no siempre los órdenes producen estabilidad. Necesitamos más que nunca estudiosos de las Relaciones Internacionales que teoricen y expliquen la confección del mundo que viene y vendrá. Ya hay en curso valiosos intentos: algunos se han aventurado a nombrar aquello que creen estar observando, y será necesario abrir un espacio, dentro de los contenidos programáticos de las clases en las universidades que ofrecen estudios en Relaciones Internacionales, para lo que podría denominarse novísimas y refaccionadas teorías de las Relaciones Internacionales.

El mundo ofrece constantemente materiales; basta con convertirlos en instrumentos analíticos capaces de arrojar luz sobre lo que nos rodea. El 2026 puede ser una gran momento para los teóricos.

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César Niño

Por César Niño

Profesor de Relaciones Internacionales.@cesarnino4
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Atenas (06773)Hace 3 horas
Pero, César, dejaste entre el tintero 3 temas sobre los cuales teorizar o botar corriente, y no son de poca monta y están por fuera de la órbita de EEUU, o ¿ solo se teoriza respecto de lo q’ ocurra con USA?¿Cómo diablos dejar por fuera la infame invasión de Ucrania y el despotismo del zar V.Putin, o el absolutismo de Xi Jinping en China y su corte de franela a los militares de más alto rango q’ pudieran hacerle sombra?Y tampoco mencionaste a Colombia, y aquí sí q’ hay tema, ¡juepucha!Atenas
  • Ulises20(10892)Hace 3 horas
    Emergió el primer teórico y apagó la poca luz que la columna había arrojado: apenas.
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