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¿Ha muerto Dios?

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Luis Fernando Charry
27 de junio de 2026 - 07:00 a. m.
Madame Stael fue una escritora francesa de origen ginebrino / Getty Images.
Madame Stael fue una escritora francesa de origen ginebrino / Getty Images.
Foto: Getty Images.
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Esta historia tuvo varios protagonistas de cierto pedigrí. Uno de los más importantes, pese a su participación involuntaria, fue Napoleón. En 1803, después de soportar casi a diario una serie de desplantes públicos y privados, resolvió desterrar a Madame de Staël de París (Diez años de exilio, publicado póstumamente, recuenta ese periodo e incluye incontables descalificativos sobre el gran emperador francés).

Madame de Staël emprendió entonces un peregrinaje por territorio alemán: Goethe, Schiller, August Wilhelm von Schlegel y muchos otros se dejaron seducir por su inteligencia. De todas estas personalidades, Schlegel tuvo un papel relevante ya que no solo la instruyó en las principales escuelas filosóficas alemanas sino también se encargó de presentarle la obra de Jean Paul Richter.

El peregrinaje de Madame de Staël continuó. Y en 1813 publicó en Londres la primera edición de Alemania. Este libro, sin duda uno de los más notables de su bibliografía, contiene un pasaje de la novela Siebenkäs de Jean Paul Richter en el cual el protagonista sueña que está en un cementerio, frente a una iglesia derruida, en medio de una noche tempestuosa.

A esas horas los muertos salen de sus tumbas y se reúnen en el altar donde reposa un hombre que trata de levantarse. De golpe, sus miembros se desprenden de su cuerpo. Y el hombre se derrumba. Entonces aparece Cristo y los muertos le preguntan: “Oh, Cristo: ¿no hay Dios?”. Y Cristo responde: “No, no hay Dios”. Los muertos tiemblan. Y Cristo dice: “He recorrido todo el universo y no hay Dios. Fui hasta los últimos límites y me asomé al abismo y exclamé: ‘Padre, ¿dónde estás?’. Pero solo pude oír la lluvia en el abismo. Levanté a continuación mi mirada hacia la bóveda de los cielos y apenas encontré una órbita vacía: la eternidad descansaba en el caos y lo devoraba y se devoraba poco a poco a sí misma. Redoblen, pues, sus quejas amargas: todo ha terminado”. En ese momento los niños también salen de sus tumbas y preguntan: “Cristo, ¿no tenemos padre?”. Y Cristo, llorando, responde: “No, no tenemos padre. Todos somos huérfanos: ustedes y yo”. Luego la iglesia y los niños se hunden en la tierra y el mundo se convierte en un montón de ruinas.

El sueño no termina aquí (los curiosos pueden leer la novela de Jean Paul o la versión completa del sueño, traducida por Andrés Sánchez Pascual, en Cuatro poetas desde la otra ladera de Olegario González de Cardedal). Pero aquí termina la versión de Madame de Staël: uno de los textos más estremecedores del siglo XIX y, yo me atrevería a decir, de todos los tiempos. Con razón Jorge Aguilar Mora dice: “Es imposible transmitir en un resumen la fuerza devastadora de las imágenes de Jean Paul. Él fue el primero en percibirlo, y no tardó en agregar una nota al pie para aclarar que la finalidad del sueño era mostrar lo que sucedería si se dejaba de creer en Dios. La advertencia era inútil, y Jean Paul lo sabía. Porque haberlo soñado y haberlo publicado eran imposiciones de la Historia. Él no se creía profeta, pero percibía con claridad que esas imágenes desoladoras estaban ya marcadas por lo inevitable”. Y lo inevitable, por supuesto, pasó.

Luis Fernando Charry

Por Luis Fernando Charry

Escritor, periodista y editor
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Lucila Castro de Sanchez(60806)27 de junio de 2026 - 07:38 p. m.
Charry,hoy nos dejaste igual que sucediô,con el resultado de las elecciones.Un profundo abismo oscuro e insondable.Genial !!
Drizku(32497)27 de junio de 2026 - 03:22 p. m.
El mito de todos los tiempos transplantado de generación en generación hasta alcanzar la cima de la pasividad. Nietzsche lo declaró muerto para conversar sobre el dogma.
Carlosé Mejía(19865)27 de junio de 2026 - 02:56 p. m.
Para los foristas: Creo que la discusión sobre la existencia de los dioses terminó hace mucho porque correspondía a la infancia de nuestro conocimiento. Así, es innecesaria e irrelevante. Ahora, tenemos la obligación de explorar lo bueno de nosotros y de hacer que nuestro mundo cambie con la ciencia y la tecnología.
  • Dionisio(cvtsc)27 de junio de 2026 - 04:48 p. m.
    De acuerdo Carlosé pero creo que primero van la ética y el humanismo.
leunamuno(9808)27 de junio de 2026 - 12:27 p. m.
Dios es una necesidad para espíritus débiles y mentes inmaduras, variables muy humanas aprovechadas por el poder político con filosofías a la medida, para alinear su clientela por fuera de la razón. Una vez anulada la razón el hombre queda en la situación en que hoy se encuentra el mundo y lo demás ya es cuestión de aceptar lo que nos muestra el mundo real, o, de seguir viviendo de quimeras mientras la política sigue su curso sin otra misión que esclavizar ola humanidad.
Dionisio(cvtsc)27 de junio de 2026 - 12:05 p. m.
¿Existió alguna vez?
  • Dionisio(cvtsc)27 de junio de 2026 - 10:44 p. m.
    Doña Lucila, con el mayor respeto: somos menos que una partícula de polvo en el universo. Demasiado difícil endilgarle a nuestro Dios terrícola su inmensidad. Igual que no sabemos cuándo vamos a morir, podemos también aprender a vivir con la pregunta de dónde viene todo esto, así no vaya a ser resuelta en nuestras vidas.
  • Lucila Castro de Sanchez(60806)27 de junio de 2026 - 07:40 p. m.
    El orden del universo,lo confirma!!
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