Penelope Fitzgerald publicó su primera novela a los 61 años. A esa edad, creo (o tal vez un poco antes), la mayoría de los escritores ya deberían haberse jubilado de las letras para entregarse a los placeres de la poligamia o de la enología o de la diplomacia o de la pintura paisajística (no les recomendaría ni a mis peores enemigos que mezclaran estos placeres), y si el exceso de tiempo libre en algún momento los perturbara, también podrían dedicarse a la producción de mermeladas artesanales de frutas exóticas (uchuva o, en su defecto, maracuyá) o a la exploración de la gastronomía típica de Oceanía o del altiplano...

Por Luis Fernando Charry
Escritor, periodista y editor
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