Es difícil resumir la biografía de William T. Vollmann (Los Ángeles, 1959): estudiante destacado en el selecto Deep Springs College y en el pregrado de literatura comparada en Cornell y en su único año de doctorado en Berkeley; empleado eficiente en una variedad de oficios infames (del último, como secretario en una empresa de seguros, desertó a los 23 años para explorar los peligros de Afganistán); corresponsal de guerra en Bosnia y cronista kamikaze de la invasión rusa a Ucrania; fotógrafo amateur de paisajes y personas al borde de la descomposición; pintor de acuarelas cuyas modelos suelen ser muchachas sin ropa; confidente y colega de juerga de vagabundos, alcohólicos, drogadictos, prostitutas y matones a sueldo; enemigo acérrimo de la tecnología (no usa internet ni tiene celular ni tarjetas de crédito) y sospechoso en su momento de ser Unabomber (Vollmann publicó en Harper’s una pequeña obra maestra en la que analiza su expediente del FBI); coleccionista de armas de corto y largo alcance; travesti nocturno con el alias de Dolores (del cual surgió The Book of Dolores); novelista, poeta, cuentista y ensayista aquejado desde los treinta años con el síndrome del túnel carpiano por pasar largas jornadas al frente del teclado; y candidato más o menos reciente al Premio Nobel de Literatura con una bibliografía (ya se podrán imaginar) un poco más difícil de resumir.
Por eso, en este apartado “exclusivamente literario” solo me limitaré a hacer tres recomendaciones: Europa Central (2005), novela ganadora del National Book Award cuyo tema de fondo son las grandes decisiones morales de los grandes protagonistas de la historia europea del siglo XX; The Rainbow Stories (1989), compuesto de trece cuentos, o trece novelas cortas, en los cuales un elenco estelar de desesperados —asesinos, punks, neonazis, prostitutas— se encuentran en fuga permanente ya que deben inventarse una nueva vida lejos de los lugares donde han sufrido; y You Bright and Risen Angels (1987), debut novelístico en el que están presentes las claves de toda su obra: multiplicidad de tramas, de estilos, de personajes en extremo complejos. En este caso, la historia gira alrededor de un programador de sistemas que ha decidido crear un videojuego para luchar contra el poder político. Desde luego, esta lucha satírica no es más que un comentario acerca la dependencia de la tecnología en la vida moderna. ¿Qué pasa si el sistema colapsa? ¿Qué pasa si la electricidad se agota? Profunda e ingeniosa, esta exhibición de talento recibió varios elogios, obtuvo el Premio Whiting y le valió al joven Vollmann de 27 años una comparación con Thomas Pynchon (Pynchon, por lo demás, la leyó y le gustó).
Admirador de Hawthorne, Faulkner, Hemingway, Mishima, Kawabata, Lady Murasaki, Pär Lagerkvist o Sigrid Undset, y admirado por David Foster Wallace, Jonathan Franzen o Junot Díaz, Vollmann volverá al ruedo con A Table for Fortune, una novela sobre la CIA de 3.400 páginas, en 4 tomos, donde reconstruye medio siglo de la vida política norteamericana. No sé cuántos mortales se animarán, pero estoy seguro de que Norman Mailer volvería del más allá solo por el placer de leerla con cierto morbo hasta el punto final.