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La guerra de las Malvinas, en la mira de Sacheri

17 de septiembre de 2026 - 12:05 a. m.

Las Islas Malvinas volvieron a los titulares de la prensa internacional el 15 de julio pasado por cuenta de la Selección de Argentina durante el Mundial de Fútbol, cuando venció 2 a 1 al equipo inglés y, para celebrar, sacó una pancarta que decía: “Las Malvinas son argentinas”.

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Se armó la de Troya: después de muchos años en el congelador de la política, ese gesto revivió antiguas tensiones y disputas diplomáticas sobre el archipiélago; el gobierno del Reino Unido pidió una sanción contra la selección albiceleste (lo cual ocurrió) y una investigación contra la FIFA.

El tema no paró ahí. Este mes, el presidente argentino Javier Milei aseguró que "las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho" y, desde Londres, el primer ministro británico, Andy Burnham, respondió que respetará el derecho de los isleños a elegir ser británicos: "Seremos implacables en defender eso".

Cuarenta y cuatro años han pasado desde que la junta militar del general Leopoldo Galtieri declaró la guerra a los británicos con la idea de repuntar su imagen, muy disminuida en su país, y aprovechando que se acercaba el 150.º aniversario de la anexión británica de las islas. Todo lo hicieron mal Galtieri y sus amigos militares. Y aquí entra el escritor argentino Eduardo Sacheri con dos novelas en las que narra los desaciertos políticos, la estupidez de los militares, la manipulación de las masas que logró la dictadura y la ilusión de muchos jóvenes reclutados para una guerra improvisada.

En Demasiado lejos (2025) y Qué quedará de nosotros (2025/2026), ambas publicadas por Alfaguara, Sacheri echa mano del lenguaje cotidiano y cercano al que nos tiene habituados para contarnos, desde la ficción, una realidad que en 74 días dejó 649 militares argentinos muertos, la infinita decepción y tristeza de miles de familias y el fin de Galtieri.

“¿Cómo puede ser posible que nadie, absolutamente nadie, parezca darse cuenta de que están corriendo hacia un precipicio? Es como si las Malvinas quedasen demasiado lejos como para que toda esta gente tomase dimensión de lo que está pasando y, peor, de lo que está a punto de pasar”.

El capitán de navío Molinero es el militar mediocre, lagarto y envidioso que encuentra una rendija para hacerse notar y sentir una grandeza que si acaso le llega al dobladillo de sus pantalones; el mayor Camargo es la fiel representación del militar engreído, ignorante y déspota; y el teniente Quinteros equilibra, desde su manera estratégica y aguda de entender que la guerra en las Islas Malvinas tenía todos los componentes para salir mal.

“El conejo”, Antonio y Carlitos son tres personajes entrañables, amigos entre sí, jóvenes que empezaban sus vidas y a quienes les acariciaba la ilusión por el servicio que prestarían a su patria al ser llamados a defender un territorio que apenas sabían ubicar en un mapa. Ninguno había viajado en avión, así que “la aventura” empezó cuando entraron a ese monstruo de la guerra sin asientos y con ventanas chiquitas. Así lo narra el autor:

“…Antonio pensaba que las nubes eran… planas. No sabe cómo expresarlo, y ahora se está dando cuenta de que un carajo son planas, son cosas enormes que tienen alto y ancho y espesor, y que, así como se ven algodonosas desde abajo, esa cosa algodonosa también la tienen por arriba, y capaz que todo el mundo lo sabe desde chico y el único pelotudo que lo ignoraba era él…”.

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Si tienen dudas sobre la belleza que nos ofrece la ficción para narrar la realidad, busquen a Sacheri y comprueben que la buena literatura nos convierte en cientos de personajes, cultiva la empatía, acerca a los mejores y peores registros de la condición humana y levanta los velos que otros se empeñan en amarrar.

Y aunque hoy resulta impensable que algún gobernante argentino quiera emular la imbecilidad de 1982, no sobra leer estas novelas para concluir que siempre es bueno repasar la historia de las guerras para no repetirlas.

* Periodista – directora Feria del Libro Pereira.

@ClaMoralesM

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