“El 49,4 % de los títulos impresos disponibles en las librerías de España vende cero ejemplares en un año”. Esa fue una conclusión del Congreso de Librerías celebrado en ese país, organizado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), de la que hacen parte 1.100 librerías.
No faltaron las críticas a un mercado cada vez más sobresaturado y a la publicación de novedades editoriales que, en muchos casos, son pura basura, y los llamados de atención sobre la dificultad que tienen los libreros para leer y seleccionar lo que se debe visibilizar en las estanterías de sus librerías; reflexiones ciertas y preocupantes.
Antes de seguir con esos resultados, por favor lean este diálogo:
Claudia Morales: ¿Por qué te enamoraste de la saga Boys of Tommen, de Chloe Walsh?
Isabela Miranda: Me aparecieron en TikTok fragmentos de todos los libros y me resultaron muy llamativos. Empecé con el primer libro sin tener claro que iba a leer los otros, pero ha valido mucho la pena porque en cada uno se expresa el dolor de los personajes y siempre llega alguien para salvarlos.
C. M.: ¿Te sientes identificada con las historias?
I. M.: No con el dolor de los personajes porque en la saga hay violencia familiar, drogadicción, etc., lo cual no tengo. Pero con dos de las niñas, que son personajes centrales, hay una combinación de factores con los que me identifico, sobre todo porque son de mi edad.
C. M.: ¿Cuánto dura el contenido en TikTok sobre los libros?
I. M.: 30 segundos.
C. M.: ¿Qué muestran en esos 30 segundos?
I. M.: Recomendaciones y fragmentos muy “enganchadores” de libros sobre las temáticas que me gustan, y luego busco en Google qué reseñas hay.
C. M.: ¿Te parece mejor descubrir contenidos literarios a través de tiktokers que en una librería?
I. M.: Sí, porque en TikTok lo hacen más llamativo con la música, los vídeos y la forma en que escogen los fragmentos más icónicos de cada libro. En cambio, en la librería no hay gente que te hable de estas novelas para jóvenes, y te tienes que quedar solo con la portada y la contraportada, y eso no me emociona tanto.
C. M.: ¿Es decir que te sientes más atraída por un tiktoker que por la posibilidad de hablar con un librero?
I. M.: Prefiero informarme en las redes sociales y luego ir a la librería a comprar el libro.
Isabela es mi hija, tiene 16 años y, en menos de seis meses, ya está terminando el sexto libro de la saga. Lee todos los días; la oigo gritar de emoción, la veo morder el libro, desesperarse y le encanta relatarme el paso a paso de cada historia. Traigo este ejemplo porque quiero elevar el debate —sobre las cifras desalentadoras en relación con las ventas de libros y el poco interés por la lectura— hacia las nuevas formas de comunicar y atraer lectores que no están siendo valoradas por una buena parte de la cadena del libro.
¿Cuántos autores, editores, editoriales independientes, ilustradores y libreros entienden la importancia de las redes sociales y cuentan con la disciplina y la creatividad para crear contenidos interactivos con el fin de acercar nuevos públicos? ¿Cuántos trabajan para seducir a públicos jóvenes?
El ecosistema del libro enfrenta enormes problemas y su supervivencia depende de los lectores. Es obvio, ¿no? Si sabemos eso, ¿nos vamos a quedar cruzados de brazos pensando en los métodos tradicionales de las ferias del libro, las librerías, etc., para seguir, año tras año, sufriendo por unas cifras? ¿O para echarle la culpa a los demás porque, por ejemplo, no valoran el esfuerzo de una editorial independiente?
Escribo como dueña de librería, exlibrera, gestora cultural, directora de una feria regional, periodista y mamá, oficios que me han enseñado que los libros tienen una larga vida, pero que sólo el entendimiento profundo y sosegado de los cambios sociales y culturales va a garantizar su subsistencia y su capacidad de seguir transformando el mundo.
¿Quién se mide al debate?
*Periodista y directora de la Feria del Libro de Pereira.