Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Mucho se había hablado sobre el dólar en el año, y parecía que no quería reaccionar después de las políticas implementadas, pero parece que por fin reaccionó.
La pregunta crucial es por qué hasta ahora y con tanta fuerza.
La verdad, nunca habrá respuesta, pero sí se pueden aventurar algunas justificaciones. La primera es que la semana anterior hubo una depreciación muy fuerte de todas las monedas frente al dólar, y ello se debe a la posibilidad de que el programa de estímulos de la Fed se vea reducido en las próximas reuniones. En mi opinión, ello no pasará hasta septiembre, pero el mercado, en medio de su sabia terquedad, ha querido pensar que será más temprano que tarde.
En buena medida, también hay un fundamental local, nada novedoso para el mercado y cuyo potencial impacto ya se había mencionado en varias columnas en este diario, que hasta ahora comienza a coger fuerza: el cambio en el régimen de cálculo de la rentabilidad mínima de los fondos de pensiones.
Según nuestros cálculos, las compras podrían alcanzar los US$2.000 millones y los vencimientos de coberturas otros US$2.000 millones. Por ende, la tasa de cambio se va a ubicar con facilidad en torno a $1.900. Algunos especulan que más allá, pero la pregunta no es si llegaremos a esos niveles, sino si los podremos mantener; allí es difícil prever qué puede ocurrir, pero, sin lugar a dudas, en esos niveles empresas locales e internacionales tendrán mayor apetito de entrar a Colombia con inversiones directas o de portafolio.
Alejandro Reyes ** Ultrabursátiles /
