Publicidad

El colapso de la República Islámica en Irán (segunda parte)

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Columnista invitada: Marty Mazhari
20 de enero de 2026 - 08:31 p. m.
Un manifestante, con un cartel que dice "Ni Sha ni Mulá", participa en una manifestación de apoyo al movimiento de protesta en Irán, en la Plaza del Panteón de París, Francia, el 17 de enero de 2026.
Un manifestante, con un cartel que dice "Ni Sha ni Mulá", participa en una manifestación de apoyo al movimiento de protesta en Irán, en la Plaza del Panteón de París, Francia, el 17 de enero de 2026.
Foto: EFE - MOHAMMED BADRA
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Colapsado bajo su propio peso, del régimen islámico de Irán no quedan sino… las armas. Rendirnos a esta realidad pone en perspectiva las ilusiones y nos permite ver cuán lejos hemos llegado con la oposición sostenida y consistente, pero también cuán lejos estamos todavía de la meta, la liberación del gobierno teocrático, la secularización y la democratización de Irán. La paradoja es esta: el sistema, agonizante, resiste. La oposición, vibrante, agoniza.

Una verdadera carnicería: desconocemos la dimensión del baño de sangre perpetrado contra los manifestantes mientras sofocaban sus gritos en la opacidad del bloqueo cibernético, pero se apunta al triple del balance oficial de 5000 muertos. Los detenidos en medio del caos están expuestos a la desaparición forzada y los presos anteriores se convierten en rehenes útiles para las represalias ante cualquier enfrentamiento, interno o externo. Esto incluye a los opositores políticos más prominentes, llamados a ejercer su liderazgo en la transición futura, entre ellos, en principio, a la premio nobel de paz 2023, Narges Mohammadi. En principio, digo, porque desde su violenta detención en Mashhad el pasado mes de diciembre, ignoramos su paradero.

Contando los cuerpos inertes por decenas, cientos y miles, y bajo toque de queda de facto, con tanques vigilando las calles, lo que viven hoy las iraníes y los iraníes es una verdadera ley marcial, una declaración de guerra interna. A quienes preguntan por las diferencias entre los episodios recurrentes ya en el país, quisiéramos dar el detalle de toda su evolución, pero si destacamos que en realidad es una misma lucha de largo aliento, es para expresar cómo ha llegado a su paroxismo y cómo la ruptura hoy entre la Nación y su gobierno es total.

Una ruptura anunciada desde los fundamentos mismos, cuando Jomeini secuestró literalmente la Revolución, convertida en islámica. La historia contiene estos pequeños detalles. Una palabrita de más, por ejemplo. Recordemos que estábamos tumbando una monarquía autocrática en un siglo XX aún bipolar. Jomeini prometió la República, a Occidente le pareció menos amenazante la figura religiosa que el comunismo, y en pleno júbilo libertario, pasó el referéndum y la Constitución de una República Islámica. Pero antes siquiera de que se estrenara, las mujeres a quienes había prometido libertad estaban en las calles marchando contra la imposición del velo. Luego entregó el país a la guerra Irán-Irak, convirtiendo un pueblo sediento de libertad en una sola masa de mártires, y creó un búnker institucional, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) para cuidar al nuevo modelito que engañó a tantos, adentro y afuera.

Después de 47 años, la Unión Europea apenas parece pellizcarse para poner al CGRI en la lista de organizaciones terroristas, no por los muertos diría yo, sino ante la eventualidad de la llegada del portaaviones norteamericano. Los embajadores iraníes siguen dando vergonzosas entrevistas radiales y televisivas en lugar de ser expulsados por las atrocidades cometidas por su gobierno y hasta el día de ayer, enero 19, estuvo invitado el canciller Abbas Araghchi al foro de Davos, hasta que la presión de la diáspora iraní logró su cancelación.

Para llegar donde estamos hoy, en el largo camino de la oposición se perdieron tres cosas: 1) la idea de que el sistema pudiera reformarse, 2) la ilusión de la solidaridad y fraternidad internacional, 3) el miedo.

¿Qué queda? En este momento los iraníes no creen sino en su rabia. Y como del régimen no quedan sino las armas, falta mucha sangre aún por derramar y, sí, el ruido de las armas y los intereses mediatizados, petróleo, gas, misiles, acuerdos nucleares… cubrirán la voz del movimiento orgánico, de la oposición profunda. Habrá que mantenerse firmes para recoger la visión después de la tormenta. La visión de un Irán libre con sus prioridades enfocadas: una soberanía nacional que no se disipa por la necesidad de ayuda en la transición; la secularización social y política, que no puede concederse ante el eventual reemplazo de un turbante por otro más maleable a la venezolana; una república que no se canjea por una restauración monárquica; democracia, como opuesto de un cambio de cúpula teocrática por una cúpula militar; la libertad, la de las mujeres y la de todos los prisioneros políticos, y la justicia que comienza con la abolición inmediata y total de la pena de muerte y la rendición de cuentas de los criminales hoy en el poder.

Cualquier desenlace es posible. Un mensaje de redes quizá lo plasme correctamente: “Todo lo que queremos es la erradicación del régimen, soy antimonarquista, pero apoyo un liderazgo transicional. Solamente unidos podremos salir adelante”. De modo que, ante todo, sí, tumbar el modelito, todito, todito. Y que la rabia sea nuestra fuerza, pero que no nos haga olvidar la visión, que no nos haga olvidar nunca por qué se marchó.

#zanzendeguiazadi

#mujervidalibertad

@mimimazhari

👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.

El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.

Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!

📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com

Por Marty Mazhari

Conoce más

 

Lalo Parrarro(70277)Hace 7 horas
Basura difundida por la mafia mediática corporativa occidental.
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.