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La ONU, la OEA y la importancia de la cooperación internacional en Colombia | Opinión

Columnista invitada y Alexandra Palencia, directora de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional.

10 de junio de 2026 - 05:03 a. m.

Hace unos días escuché una propuesta que plantea retirar a Colombia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Más allá de cualquier debate político, esa idea me llevó a una pregunta más sencilla, pero también más importante: ¿sabemos realmente para qué le sirve la cooperación internacional a Colombia?

Hoy enfrentamos retos que ningún país puede resolver por sí solo: la migración, el cambio climático, las crisis humanitarias, la seguridad, la pobreza y la construcción de paz. Por eso resulta importante comprender que pertenecer a estos organismos no significa renunciar a la soberanía. Significa ejercerla.

La cooperación internacional no es un favor que otros países le hacen a Colombia. Es una red de confianza construida durante décadas para enfrentar desafíos compartidos y generar oportunidades de desarrollo.

Los países fortalecen su capacidad de incidencia cuando participan en las conversaciones donde se toman las decisiones que afectan al mundo. Cuando están sentados en la mesa pueden proponer, negociar, liderar y defender sus intereses. Cuando se levantan de ella, otros deciden por ellos.

Mi pregunta se fundamenta en que tengo el privilegio de dirigir la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, APC Colombia, y con frecuencia encuentro personas que desconocen el impacto que tiene este trabajo en los territorios.

APC Colombia es la entidad encargada de gestionar, coordinar y promover la cooperación internacional del país.

Por eso creo que la discusión no debería centrarse en cómo abandonar espacios como las Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos, sino en cómo aprovecharlos mejor.

Gracias a mecanismos y plataformas de cooperación internacional, precisamente como la ONU o la OEA, Colombia ha conectado al país con gobiernos, organismos multilaterales, agencias de cooperación, fundaciones y organizaciones que aportan conocimiento, recursos, asistencia técnica y oportunidades para el desarrollo de nuestras comunidades.

Gracias a esa labor, hoy se fortalecen proyectos relacionados con la construcción de paz, el desarrollo rural, la seguridad alimentaria, la protección ambiental, la atención a poblaciones vulnerables, el emprendimiento, la igualdad de género y la adaptación al cambio climático.

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También hemos logrado consolidar a Colombia como un país que no solo recibe cooperación, sino que la comparte. Nuestro país acompaña a otras naciones de América Latina, el Caribe y África en procesos de fortalecimiento institucional, intercambio de conocimientos y asistencia humanitaria.

Ese trabajo no ocurre en el vacío. Es posible porque Colombia participa activamente en espacios multilaterales como la ONU y la OEA, escenarios donde los países construyen acuerdos, gestionan soluciones comunes y defienden sus intereses frente a los grandes desafíos globales.

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Pero hay más. Colombia acaba de ser elegida miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el período 2026-2027 con un respaldo ampliamente mayoritario de la comunidad internacional. Ese reconocimiento no llegó por casualidad. Es el resultado de décadas de trabajo diplomático, de construcción de confianza y de una tradición multilateralista que ha permitido posicionar al país como un actor respetado en temas de paz, seguridad y desarrollo.

La ONU ha acompañado algunos de los procesos más importantes de nuestra historia reciente, desde la implementación del Acuerdo de Paz hasta la atención humanitaria, la respuesta migratoria y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La OEA, por su parte, ha sido un escenario fundamental para la promoción de la democracia, los derechos humanos y el acompañamiento a los procesos de paz.

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Desde APC Colombia vemos todos los días cómo esa cooperación se traduce en proyectos concretos para los territorios, en oportunidades para las comunidades y en soluciones para problemas que ningún país puede resolver en solitario.

Los grandes desafíos del siglo XXI exigen más cooperación, más diálogo y más capacidad de construir alianzas. Hoy el debate debería estar no en si Colombia continúa, o no, en estos mecanismos cuyos aportes están más que demostrados. Debería centrarse en cómo aprovecharlos mejor.

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Porque los países que lideran no son los que se aíslan del mundo. Son los que participan en él y hacen escuchar su voz.

Por Alexandra Palencia, directora de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional.

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