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4 May 2022 - 10:58 p. m.

Al desangrarse un país

Pablo Ramirez Uribe

Quién se iba a imaginar que realmente los gloriosos Estados Unidos de América romperían la frontera imposible, la de viajar a través del tiempo, a los cincuenta. Ha sido poco a poco, como vacilando frente a tan inimaginable reto, pero ya parece que se va a cruzar esa línea.

Yo pensaba que Colombia era conservador. Pero ya que los gringos andan trasladando su país a los cincuenta, ahora nuestro país parece liberal e izquierdista. Nosotros, con el cuento de legalizar el aborto, y los gringos, dizque prohibirlo. Desde los setenta con el caso de Roe v. Wade en el país del norte ha existido ese derecho, codificado y constitucional. Más del cincuenta por ciento de los ciudadanos dice estar a favor del acceso a ese derecho.

Pero no. El partido Republicano, esos protectores fieles de la razón, los abanderados mártires que pelearán hasta la muerte para proteger a su país de esos salvajes ateos extremistas izquierdistas, que aman al caos y la anarquía, que protegen a los criminales y migrantes ilegales, que son enemigos de la gente de bien, enemigos de los cristianos blancos que no tienen la culpa de los pecados de sus antepasados, esos enemigos de propiedades casi bíblicas que se hacen llamar Demócratas (¡bah!, qué tienen de demócratas si se robaron las elecciones en la que instalaron a un impresentable senil llamado Joe Biden en vez del verdadero ganador de la elección, el mismísimo mesías, Donald Trump). Es tema de vida o muerte asegurarse de que el país no caiga en tan nefastas manos.

Como dije, esa pérfida estrategia de los republicanos se inició en los noventa, cuando comenzaron a nominar e instalar jueces derechistas en la Corte Suprema, estrategia que dio fruto (específicamente durante la presidencia de Trump, en la que nominó a tres jueces en apenas cuatro años), pues la Corte, conformada por nueve miembros, acoge a seis godos (¿es raro, entonces, que solamente el cuarenta por ciento de los estadounidenses aprueben a la Corte Suprema?). Qué carajo importa el stare decisis que protege el aborto, gracias al caso Roe v. Wade, confirmado por el caso Planned Parenthood. ¡Toca regresar a los cincuenta! Como dijo Robert Regan, candidato al Senado de Missouri, si a sus hijas las violaran, deberían dejar de pelear y disfrutarlo. Veintiséis de los cincuenta Estados ya tienen listas leyes para que, apenas actúe la Corte Suprema, puedan arrebatarles el derecho a las mujeres. No importa si el feto es producto de un ataque sexual. Puede volverse una oportunidad para la mujer, como dijo la legisladora de Ohio Jean Schmidt.

Según la decisión del juez Samuel Alito, es incorrecto el derecho a la privacidad de la gente y su cuerpo, aunque así lo expresaran las sentencias de Roe v. Wade, Planned Parenthood v. Casey, Obergefell v. Hodges (legalización del matrimonio gay) y Lawrence v. Texas (legalización de las actividades sexuales de las parejas gay). Que ese derecho yace en los Estados. Espero que esto signifique que por primera vez la derecha gringa decida que sí se les debe dar apoyo social a las familias pobres, a las madres solteras, pues el impacto económico de un hijo es increíble. Espero que también la derecha responsabilice a los acosadores sexuales y proteja a las víctimas que cargarán con esa “oportunidad”.

Ojalá no se detenga ahí el proceso de retroceder a los “good old times”, como dicen algunos gringos. La depravación social no se acaba con los partos forzados, aunque demos gracias a Dios porque se acabará de una vez y para siempre ese genocidio contra los fetos. Gracias a Dios se podrá revertir la decisión del 2015 que permitió el “matrimonio” gay, que es aberración contra la naturaleza. ¡Gracias a Dios se podrá de nuevo criminalizar ese sexo excremental, perverso, que puede llevar hasta a ser pederasta! ¡Qué coraje!

Me imagino a Hawking y a Einstein celosos de que por fin se ha descubierto cómo viajar a ese pasado tan idílico. Espero que exista el cielo, que sus espíritus puedan visitar estos nuevos años cincuenta, en los que las mujeres estarán encadenadas a sus casas como buenas esposas, que deben sobrellevar el abuso emocional y físico de sus esposos (que son los que controlan su cuerpo). Es posible que vean a varias putas cargando a sus bastardos, odiados y olvidados por la gente de bien. En algunos árboles veremos a los maricas encadenados, azotados, como en el caso de Matthew Shepard, para que se vayan muriendo, poco a poco, con sus almas descendiendo al infierno. Correrán las calles con la sangre de los úteros de las mujeres, y todos los que llevaron a estos nuevos cincuenta se asegurarán de pisar por donde no haya charcos escarlatas, para no untarse de sus pecados.,

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