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Colombia parece tener un nuevo mejor amigo; y no, no estoy hablando de Donald Trump, aunque el éxito del mandatario colombiano con Trump no está del todo alejado del nuevo aliado. En noviembre pasado, Gustavo Petro realizó una gira en Doha, Catar, que incluyó una reunión con el emir Tamim bin Hamad Al Thani. Según el presidente, dialogaron sobre Palestina y la mediación catarí en los diálogos con el Clan del Golfo. Incluso, se planteó la posibilidad de que Catar facilitara canales con Trump.
No se puede perder de vista que, en septiembre del año pasado, sorprendió el anuncio de Catar como mediador en los diálogos de paz entre el Gobierno de Colombia y el Clan del Golfo. Y aunque la mesa tambaleó —según se dijo— tras la reunión del presidente Petro en la Casa Blanca, fue justamente un encuentro con los países mediadores —el Estado de Qatar, el Reino de España, el Reino de Noruega y la Confederación Suiza—, junto con la MAPP/OEA y la Conferencia Episcopal, el que terminó impulsando la reanudación del proceso.
Pero más allá de la mediación, hay señales claras de una relación estratégica en construcción. En octubre de 2025, Colombia inauguró su Embajada en Doha; la de Catar en Bogotá había sido establecida en 2023. A esto se suma el anuncio del vuelo directo de Qatar Airways entre ambos países. La aerolínea ya solicitó slots ante la Aeronáutica Civil, aunque la ruta depende aún de autorizaciones regulatorias.
¿Por qué a Catar puede interesarle la paz en Colombia? Si bien ese país ha mostrado interés en consolidarse como potencia diplomática global y ha sido sede de otras mesas de negociación, por ahí dicen que no hay almuerzo gratis.
Es importante recordar que, en abril de 2025, Petro le ordenó a Ecopetrol importar gas natural desde Catar. La instrucción fue vista por algunos como improvisada, pero podría terminar materializándose. El 27 de ese mes, el ministro de Minas, Edwin Palma, viajó a Doha para reunirse con su homólogo, Saad bin Sherida Al Kaabi, quien además preside QatarEnergy. Ricardo Roa también participó en el encuentro para explorar acuerdos de cooperación energética e importación de gas natural licuado (GNL).
Según fuentes del sector, el plan es viable. El proyecto Golden Pass en Estados Unidos, propiedad de QatarEnergy en un 70 % y próximo a entrar en operación, podría convertirse en la fuente más cercana para abastecer el mercado colombiano. Según lo consultado, los precios no estarían por fuera de los rangos actuales de importación, sumado a la posibilidad de suscribir contratos de largo plazo. Esto cobra relevancia frente a las proyecciones del gestor del mercado, que advierte que el déficit de gas podría alcanzar el 20 % este año. La decisión ahora está en manos de Ecopetrol, que en los próximos días debería contratar los volúmenes de gas importado con los principales jugadores.
Más allá de su posición como mediador de conflictos, Catar es el mayor exportador de gas licuado del mundo y ejerce una diplomacia energética activa. Pero si un país busca invertir en otro, la seguridad es prioridad.
En enero de este año, quien estuvo en Doha fue el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Allá firmó un acuerdo de cooperación, como parte de la búsqueda colombiana de apoyo para diversificar armamento y tener coproducción con otros aliados en capacidades de defensa. Actualmente, los dos países están trabajando en la ampliación del convenio para compartir información de inteligencia y para que exista la posibilidad de participación en ejercicios conjuntos.
¿Será el gas el incentivo, la seguridad la condición y la paz la garantía de esta nueva relación estratégica?