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Cumplamos nuestro rol como ciudadanos ante la emergencia climática

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Columnista invitado EE: Tatiana Céspedes*
28 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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Ante la emergencia climática que atraviesa Colombia, como ciudadanos, en el Día Mundial del Clima tenemos la oportunidad de asumir nuestro rol como agentes de cambio para mitigar esta crisis. Y quienes vivimos en grandes ciudades tenemos una responsabilidad aún mayor, ya que en el mundo las ciudades son responsables del 70 % de las emisiones basadas en el consumo.

Bogotá genera más de 11 millones de toneladas de gases de efecto invernadero y se estima que para 2050 podría llegar a los 20 millones de toneladas. Incluso, la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático de Colombia advirtió que es la ciudad capital más vulnerable ante la emergencia climática.

Es por esto que, ante la declaratoria de la emergencia climática ratificada por el Concejo y la Alcaldía en Bogotá, como ciudadanos podemos ser veedores del cumplimiento de los objetivos pactados y comenzar a tomar medidas urgentes. Contribuyendo desde nuestro lugar para que la ciudad sea más segura y resistente a la crisis climática.

En nuestra posición, como miembros de la comunidad, las soluciones son tangibles. El 80 % de la población total de Bogotá vive con déficit de áreas verdes. Podemos exigir medidas para la generación de áreas verdes, aprovechando espacios con un alto potencial de ser usados como zonas de disfrute y que actualmente no son tenidos en cuenta por el Distrito. Lugares recientemente recuperados, pero que aún no forman parte del sistema de parques ni de zonas de preservación y manejo ambiental.

Por otro lado, en Bogotá la contaminación del aire por el PM 2,5 fue responsable de la pérdida estimada de 5.400 vidas el pasado año. Necesitamos medidas que trabajen para una movilidad limpia y así disminuir la emisión de contaminantes provenientes de los carros y camiones, y atenuar los gases de efecto invernadero. Mientras tanto, viene bien sacar la bici, caminar y hacer uso del transporte público, antes que sacar el carro.

Como colombianos también es importante reclamar por una soberanía alimentaria para fortalecer y apoyar modelos agrícolas más sustentables que permitan reducir la huella ambiental, la degradación de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. Nuestro país importa cerca de 12 millones de toneladas de alimentos como el maíz, el trigo, y el azúcar de caña. Esto significa que el 30 % de los alimentos consumidos por los colombianos no son locales.

De la mano de la alimentación sustentable, podemos hacer un gran aporte si consumimos productos locales y libres de plásticos de un solo uso, redefinimos nuestros hábitos y los transformamos en una práctica mejor y más segura. Los malos hábitos de consumo, desmesurados, llevan a que el 54 % de los plásticos que adquirimos en Colombia sean para empaques, paquetes y envases de productos alimenticios, de higiene y aseo. Cifra que va en aumento y que como ciudadanos debemos reducir, pero también exigir al Gobierno regular la industria para que disminuya el uso de plástico y su circulación innecesaria.

Las herramientas para mitigar la crisis climática deben ser los cimientos sobre los cuales se construyen nuestras ciudades de ahora en adelante: como ciudadanos ya estamos listos y creemos que la transición hacia ciudades resilientes para mitigar el cambio climático es urgente.

Tenemos el derecho a vivir en un ambiente sano. Atendamos la emergencia climática desde nuestro rol como ciudadanos y exijamos el cumplimiento de los objetivos propuestos según la declaratoria de la emergencia climática.

* Coordinadora de la campaña “Nuestra nueva ciudad”, de Greenpeace Colombia.

Por Tatiana Céspedes*

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María(60274)28 de marzo de 2021 - 10:14 p. m.
Muy cierto, ya hasta lluvia ácida estamos teniendo en Medellín, y el muñeco que tenemos pensando en llover veneno para matar plantas que porque los gringos le dieron la orden y el no tiene ni la dignidad, ni los pantalones de defender a su País de un veneno peor que las drogas, porque en las drogas la gente tiene el poder de decidir, en cambio en venenos como lluvia todos quedamos envenenados.
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