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El calentamiento global afecta el desarrollo de las niñas, los niños y del país

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Columnista invitado EE: Jorge Cuartas
11 de enero de 2026 - 05:00 a. m.
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Cuando hablamos de cambio climático, solemos pensar en sus efectos en la economía, el desplazamiento forzado y la salud pública. Rara vez pensamos en el desarrollo de las niñas y los niños.

Recientemente publicamos un estudio en el Journal of Child Psychology and Psychiatry que analiza cómo la exposición al calor extremo durante la primera infancia se asocia con el desarrollo de habilidades fundamentales para la vida. Examinamos datos de casi 20.000 niños y niñas de entre tres y cuatro años en varios países, combinando información climática de alta resolución con indicadores estandarizados de desarrollo infantil.

Los resultados son preocupantes: los niños expuestos a temperaturas promedio por encima de lo común para la región en la que viven, mayores a los 30 °C, tienen entre cinco y siete puntos porcentuales menos de probabilidad de estar en el nivel esperado de desarrollo en habilidades básicas. Estos efectos no se distribuyen de forma equitativa. Son más fuertes entre los niños que viven en hogares pobres, en zonas densamente pobladas y sin acceso a agua potable y saneamiento. El calor extremo, por ende, puede convertirse en un multiplicador silencioso de desventajas.

El calor extremo afecta el sueño, la atención, la salud física y las oportunidades de aprendizaje. En contextos donde no hay ventilación adecuada, acceso confiable al agua o espacios seguros para jugar, el calor se convierte en un factor que limita el desarrollo diario. Cuando un niño duerme mal, se enferma con más frecuencia o no puede concentrarse, aprender se vuelve más difícil.

Colombia no es ajena a esta realidad. Es un país tropical, con grandes desigualdades sociales y con ciudades que se calientan cada vez más rápido debido al cambio climático y a la expansión urbana desordenada. En barrios donde predominan viviendas precarias, techos de zinc y poco acceso a zonas verdes, el calor se intensifica.

Lo que nuestros hallazgos sugieren es que el cambio climático puede estar ampliando brechas de desarrollo desde los primeros años de vida. Y esas brechas tienden a acumularse. Las desventajas tempranas en habilidades cognitivas básicas se asocian, más adelante, con trayectorias educativas más frágiles, menores oportunidades laborales y peores condiciones de salud en la adultez. Por el contrario, un desarrollo infantil temprano óptimo siembra las raíces para el pleno desarrollo humano, la construcción de paz y el desarrollo del país.

La respuesta debe ser comunitaria y estructural. Colombia necesita incorporar el riesgo térmico en sus políticas de desarrollo infantil temprano, al igual que incluir a la primera infancia en sus planes ambientales y de respuesta a emergencias climáticas. Esto implica, por ejemplo, consolidar la atención integral a la primera infancia en contextos de riesgos y desastres climáticos, integrar a la política pública el cuidado y apoyo a padres, madres y demás cuidadores con programas de apoyo a la crianza y transferencias monetarias, expandir el acceso a agua potable y saneamiento como medida de adaptación climática; invertir en infraestructura resiliente; y avanzar hacia más áreas verdes, sombra y reducción de islas de calor, particularmente en barrios densamente poblados.

A las puertas de unas elecciones legislativas y presidenciales, es fundamental que los candidatos posicionen a la primera infancia –y, en particular, a la primera infancia en contextos de crisis climática– en el centro de sus propuestas, y que el próximo gobierno garantice su inclusión explícita en el Plan Nacional de Desarrollo. Si aspiramos a construir una paz estable y duradera y a reducir la pobreza y las desigualdades estructurales, debemos actuar de manera decidida para promover el pleno desarrollo infantil y consolidar una agenda de desarrollo verdaderamente sostenible.

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Atenas (06773)Hace 10 horas
¿Y quién diablos es el columnista invitado q’ su nombre no aparece por ningún lado? Quien sea tiene toques de Casandra, aunq’ sí es cierto q’ en sitios de elevada temperatura constante, las dos costas del país, el proceso educativo de niños y niñas es más complejo; no en vano en la linea ecuatorial, o zonas tropicales, se hace más arduo y menos redituable. Atenas
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