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1 Jul 2022 - 5:30 a. m.

El gran acuerdo nacional

Nicolás Guillot

Han transcurrido escasos 12 días desde la elección de Gustavo Petro como presidente de la República de Colombia y ya el Partido Liberal, congresistas del Partido Conservador y, en alguna medida, el Partido de la U han manifestado que no serán oposición.

Un par de semanas, o menos, fueron suficientes para que se acogieran a la oferta del gran acuerdo nacional del presidente electo y para olvidar aquello de que con Petro íbamos a terminar como Venezuela o el Pacto Histórico estaba mal frecuentado.

Queda claro una vez más que la clase política tradicional colombiana no tiene ninguna dignidad y que su único norte es el poder y los beneficios que pueden sacar de él.

El acuerdo propuesto por Petro es válido en la medida en que se trate de dialogar y asociar a otras tendencias políticas con base en convicciones, pero no a cambio de puestos, contratos y presupuesto. El Pacto Histórico no puede perder de vista que la gente que votó por Petro también lo hizo contra dichas prácticas. Acudir a ello sería traicionar a su electorado.

Hace poco hubo elecciones legislativas en Francia y, a pesar de que el presidente Emmanuel Macron haya sido reelegido recientemente, a su movimiento político —Ensemble— no le fue tan bien como lo esperaba: cuenta con una mayoría relativa y necesitará de otros partidos para poder gobernar.

Sin embargo, a diferencia de algunos partidos políticos tradicionales colombianos, que sin conversar sobre nada ya se arrodillaron, varios partidos franceses han reaccionado con dignidad frente al gobierno Macron: La France Insoumise de Jean-Luc Mélenchon, partido de izquierda radical, insiste en que la política conducida por Macron es errada y se niega a apoyarlo; Europe Écologie-Les Verts —Los Verdes— anunció que votará con criterio propio los proyectos del Gobierno según hagan avanzar, o no, a la sociedad francesa; Rassemblement National de Marine Le Pen —extrema derecha francesa— “no hará una oposición sistemática”, tal como lo dijo su líder en recientes declaraciones, y votará según sea el caso.

Sobre esta crisis legislativa francesa, Jean-Pierre Raffarin, ex primer ministro de Jacques Chirac, dijo en reciente entrevista concedida a BFMTV: “Creo que los programas deben anteceder las alianzas (…) no se les puede pedir a personas que acaban de oponerse que vengan a asociarse. No. ¿Sobre la inflación quieres votar esta solución? ¿Quieres votar esto sobre la transición ecológica? Eso es lo que hay que hacer”.

El mensaje es claro: los acuerdos deben construirse con base en programas y quienes se opusieron políticamente en una contienda electoral no pueden asociarse de la noche a la mañana sin abordar a fondo cada punto.

Los partidos políticos sí pueden funcionar con dignidad y responsabilidad en un Parlamento, representar distintas sensibilidades políticas es su razón de ser, los de aquí deberían inspirarse de ello.

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