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El presi diario

Columnista invitado EE y John Galán Casanova*

04 de junio de 2021 - 10:00 p. m.

Un chofer de cuatrimoto

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conduce la nación

con rumbo desastrado.

Duque y lacayo,

el flagrante títere recita

libretos maquillado.

Es el presi diario:

un presidiario en potencia,

un incendiario en acto.

(Hablo del glifosato,

del desangre en el campo,

de nefastos exministros,

de siniestros mandatos,

de un gobierno que atiza

el descontento ciudadano).

Vivía feliz el presi

en su programa vespertino

y llegó el paro

y mandó a parar.

El tal paro nacional no existe,

dijo Santos en 2013.

De qué me hablas, viejo,

masculla Duque desde 2019.

Impotente incompetente,

ante la matanza repite:

¿de qué me hablas, viejo?

¿De qué me hablas, viejo?

De policías

disfrazados de civil

y un presidente

disfrazado de policía.

¿De qué me hablas, viejo?

De los votos mal habidos

en el Cesar y La Guajira.

¿De qué me hablas, viejo?

De las ratas

cuidando el queso

en la Fiscalía y la Procuraduría.

¿De qué me hablas, viejo?

Del coro infausto

que entonan

Lucas Villa, la juventud,

los líderes sociales,

la minga y los reinsertados:

¡Nos están matando!

El presi tiene ojos, mas no ve;

tiene orejas, mas no oye;

tiene manos, mas no palpa.

No entiende, no atiende,

no sabe, no responde.

Más que prevenir y actuar,

lo que realmente le gusta

es pasear.

Festejar cumpleaños

en el avión presidencial,

divisar desde la cabina

la ruina de su Polombia fatal.

Allá en lo alto

se topa

con su ídolo,

el colombiano del siglo XX,

el expresidiario eterno.

¿Extremo centro

o extrema derecha?

That is the question,

inquiere el discípulo.

Ningún dilema:

centro extremismo,

alarmismo y paramilitarismo,

oiga, mire, vea,

vaya pa’ Cali

para que aprenda,

decreta el profeta

desde su avioneta.

Salve la democracia, maestro,

así te conocí, así te querí,

más claro no canta un trino,

responde el presi diario.

Acto seguido

proclama:

¡Viva Polombia!

Feudo falaz

donde ser vivo paga,

el que la hace no paga

y a quien protesta

se le acalla y apaga.

Para defender

a sangre y fuego

nuestro pellejo

plomo es lo que hay.

¡Ajúa!

Luego se pierde

entre las nubes,

en la alfombra roja

de un nuevo atardecer.

* Poeta, ensayista, traductor. Premio Nacional de Poesía Joven Colcultura, 1993; premio Internacional de Poesía Villa de Cox, 2010.

Por John Galán Casanova*

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